La desesperación por surgir: todo vale

Impostor-apasionadoHay gente que anda desesperada, explotando al máximo sus herramientas, dispuesta a todo y más por surgir. Son esos compañeros de trabajo que te pegan codazos para sobresalir ante el jefe, los amigos que te apuñalan por la espalda con tal de obtener un beneficio, los familiares que cuando llegan la hora de los funerales muestran su peor cara para reclamar las herencias. Hoy el que surge adquiere estatus ante el resto, cree que pasa a estar protegido frente a las adversidades de la vida y todo lo que ha obtenido lo defiende con garras y uñas.

El nivel de neurosis para lograr un puesto social sería lo de menos, cuando todo está permitido y la condena es relativamente escasa, lo más importante es llegar a la cima. La competencia en todo ámbito es más brava que nunca en estos tiempos, donde el tener es sinónimo de valor. Quienes no tuvieron mucho en su infancia lucharán en su adultez para obtener eso que tanto desearon y que sólo podían ver en los otros o en la publicidad de los medios de comunicación y las calles. Son los menos los que tuvieron todo lo que necesitaban mientras crecían y en su vida adulta atribuyen a las cosas un valor de acuerdo a su mera utilidad y no a lo que representan.

Actualmente no hay moral que valga a la hora de conseguir las metas propuestas -puede ser escalar en la sociedad, conseguir ciertas posesiones materiales o exhibir relaciones personales exitosas-, vivimos en una cultura del “todo vale”; un ring donde gana el más fuerte y cualquier golpe está permitido. Las consecuencias y los daños sólo son estudiados por “loosers” y débiles. Mentir, engañar, atropellar y usar a los otros es algo que vemos en los distintos ámbitos de la vida como una habilidad, una capacidad de surgir que demuestran los fuertes e inteligentes.

lobos-con-piel-de-ovejaQuienes lo logran y, usando todo tipo de artimañas, consiguen el lugar que deseaban, son admirados y alabados; pasan a ser un modelo y todos quieren ser como ellos, lucir como ellos, parecer tan diestros que donde pongan el ojo, puedan poner la bala. Es además la era de las apariencias, donde el ser ha quedado desplazado al más recóndito espacio social que se pueda imaginar, mientras el parecer y el tener ocupan el primer lugar.

Esas personas lentas, descuidadas, tranquilas, que no se desesperan por saltar ante toda oportunidad de obtener algo, están viviendo en el mundo equivocado. A esos individuos extraños, a los que los buitres les inspiran lástima cuando corren tras una presa con ansiedad, no les está quedando espacio y además están siendo apuntados como tontos, poco avispados y pavos.

La gente correcta no tiene nada que hacer aquí, hace rato que se está extinguiendo en la ley natural de la selva. Mientras elevamos a corruptos e insensibles, denigramos a éticos y honrados de buen corazón.  Con los primeros queremos conversar y compartir, y con los segundos no queremos ser vistos. Bienvenidas son las movidas por debajo, las falsas sonrisas, las manipulaciones baratas de bares, maquinaciones y actuaciones de quinta categoría, si gracias a ellas seremos eso que aspiramos a convertirnos.

Queremos tanto lo que tienen los otros, que no sólo iremos a robarlo, sino que lo haremos de modo que parezca lícito, adecuado, pertinente, porque esa es la forma en que seremos validescargadados y preferidos por sobre cualquier muestra de honestidad. Así es como hay quienes duermen con el enemigo y venden su alma al diablo. Si Usted es un humilde servidor, si cumple sus promesas, si vela por la justicia y la verdad no siga luchando, los impostores han ganado.

Deje que pasen corriendo por su lado, empujándolo. Deje que suden exasperados, logren sus metas, toquen el cielo y las estrellas. Escuche como aquellos que nunca pensó que lo harían, los enaltecen y defienden. Observe cómo los imitan. Si tiene suerte, quizás pueda estar presente cuando comience su descenso, si no, no se irrite cuando no llegue la justicia divina; camine despacio, sienta el aire entrar a sus pulmones, observe el atardecer y sea capaz de disfrutarlo. Si no lo logra, únase; qué más da. De todas formas, ya todo está perdido.

Por: Revista Humana.

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