Sobre la gorda gritona

La gorda que grita permanentemente para decir lo que piensa, que manda al resto como si fuera su dueña, que come escondida y en forma desproporcionada, que hace comentarios desagradables casi siempre en contra de alguien y que tiene uno o más traumas familiares o infantiles será el objetivo de esta columna. Esta no es la gorda simpática que trata de caer bien para ser aceptada por su personalidad, porque sabe que por su cuerpo será rechazada. Esta es la gorda antipática, no porque necesariamente le guste golpear a la gente, sino porque su opinión le cae como patada en el estómago a la mayoría y su constante manipulación de las personas para que hagan lo que ella quiere, no conoce límites.

Conversando sobre estas mujeres gordas con un amigo que hizo un curso de psicología en Suecia, llegamos a la conclusión de que ellas comen para ser vistas. Esta es una conclusión perfectamente aplicable a hombres también, pero sólo conversamos sobre mujeres en esta oportunidad, aunque seguramente sería muy interesante analizar el caso masculino. Le llamaremos gorda gritona al prototipo y no como apodo ofensivo.

Quedándonos entonces sólo con las chicas, las que tienen sobrepeso y obesidad mórbida comparten, entre muchas otras cosas, el deseo de ser vistas a toda costa. Al comer de más, engrosarán su tamaño e inevitablemente serán advertidas por todo el mundo, sólo que no de la forma en que les gustaría. Muchas nunca se dan cuenta de esto.

Es fascinante abrirse a tratar de entender esta pura idea. Tiene que ver con la profunda necesidad de amor y afecto que tenemos todos los seres vivos y que por razones de ambiente se ve herida cuando, por ejemplo, una niña no recibe la atención suficiente de sus padres. Pero podría no sólo tratarse de atención, sino justamente de amor, cariño o cercanía con aquellos seres más directos. Esa relación de piel, la sensación de ser una preocupación y prioridad para el otro es el más importante alimento que un niño necesita, más determinante incluso que la comida misma.

8877148Sin él o con su recurrente falta, la estructura psicológica se daña a veces en forma irreparable y una de las consecuencias podría ser la violencia en todos sus tipos. Ésta puede darse de forma tal que se traduzca en obesidad, entendiendo que es violento darnos a nosotros mismos u a otro, más comida que la necesaria. Comer en exceso está relacionado a otras cosas como la ansiedad, mientras que el sobrepeso sin sobre alimentación, puede estar ligado a problemas de tiroides y trastornos como la diabetes. En el caso de las mujeres que estábamos discutiendo con mi amigo, ser gorda sería consecuencia de una necesidad de amor no satisfecha en la infancia.

Ahora, ser gorda y violenta (activa o pasivamente) es resultado de dicha carencia más la personalidad suficiente para transformar algo que debería parecerse a la depresión, en un ataque contra todo lo que te rodea. Es dar vuelta el resultado lógico, donde una niña se siente triste por no ser querida, para convertirse en una que va a demandar ser apreciada por razones ridículas, como por ejemplo, gritar.

Obviamente nadie aprecia a una gorda gritona, pero ella va a creer inconcientemente que con un carácter fuerte y agresivo dejará de sentirse invisible ante quienes más le importan. Una curiosidad, es que no se comportará así ante esas personas, sino frente a todo el resto. Frente a sus seres más queridos, intentará mantener una imagen no frágil pero sí amable como un eterno intento infantil de ser mirada y valorada.

Otra curiosidad, es que verá cómo algunas personas de carácter impresionable la escucharán y seguirán, con lo que entenderá que ha obtenido resultados positivos y por ende decidirá mantener la actitud. Así, sus relaciones serán tóxicas y de mínima calidad, al estar basadas en la dominación y el miedo, aunque existe la posibilidad de que las personas que sientan lástima por su evidente comportamiento agresivo pasivo, y al mismo tiempo sean ellas mismas personas con bajo autoestima o inmadurez, las acompañen por un propio problema de inseguridad. El tono fuerte de la gorda les dará a esos individuos cierta sensación de grandeza absurda.

Aquí entra una variante interesante; el miedo es lo que la gorda que hoy gritonea y mandonea pudo haber sentido al verse sola y vulnerable siendo pequeña y necesitando de la cercanía de susarticle-0-03FE2DC9000005DC-968_468x533 padres, abuelos o hermanos mayores. Como conoce el miedo, eso es lo que intentará infundir en otros, y esto se debe a algo que hemos escuchado toda la vida pero que tomamos con cierta ligereza; somos animales. Sí, monos y que nadie se ofenda. Copiamos y repetimos, pero nos diferenciamos de los primates por obtener conciencia (salto cuántico evolutivo que aún nadie explica satisfactoriamente).

La contraparte de la conciencia es el inconciente, que ha sido estudiado por muchos, pero aquí sólo diremos que su proceder varía de caso en caso. Aunque pueden existir grupos grandes de personas que actúen de la misma manera ante los mismos incentivos, somos seres únicos y en ese detalle reina toda la gracia. En ese sentido, no podemos hablar de un sólo tipo de gorda gritona, pero si de muchos subtipos similares que tienden a vivir infancias parecidas debido a patrones que se repiten en la sociedad sin mayor cuestionamiento. Uno de esos patrones, son los padres ignorantes o con escasa idea de su rol.

Con respecto al factor femenino y considerando todo lo anterior, las mujeres estamos expuestas a una mayor exigencia del deber ser, es decir que si hiciéramos una lista con lo que una mujer debe ser y un hombre debe ser, la lista de ellas sería más larga y terrible. Muchos de estos deberes tienen que ver con ser valoradas o aceptadas, por lo que al no cumplirlos la frustración es mayor, la violencia un riesgo más alto y la mala alimentación casi una consecuencia obvia.

Reconozco que si me introduje con gran interés en esta conversación, fue porque de un tiempo a esta parte tengo muy poca tolerancia con mujeres gordas debido a su agresivo comportamiento en todo sentido. Fue cuando mi amigo dijo que la obesidad es una enfermedad, como tantas, que nace en el alma, que yo le dije que estaba de acuerdo, pero que además era tremendamente destructiva del alma del resto.

A él le llamó la atención esto de los efectos colaterales. Estamos acostumbrados a decir, por ejemplo, que un adicto es un torbellino que destruye todo y a todos a su paso, pero no lo decimos con frecuencia sobre los enfermos. Pues hay ciertas condiciones, ésta siendo una de ellas, que efectivamente destrozan a las personas alrededor causando incluso los mismos problemas, en este caso, de obesidad. Como una pesadilla, si un (a) obeso (a) maltratador (a) se topa con alguien vulnerable por la razón que sea, esa persona podría terminar convirtiéndose en una obesa maltratadora. Como mencionamos anteriormente, en el caso de las mujeres estamos más expuestas gracias a las altas exigencias.

Existen muchas variantes de la gorda gritona. Una de las gordas más complejas que conogordazco, tiene una personalidad explosiva pero una voz tan suave que la podrías confundir con un ángel. Si algo no sale como ella quiere, su cara enrojece y apenas puede se come un paquete entero de galletas de mantequilla. Otra gorda, o ex gorda ambivalente, que cambia de peso todo el tiempo a extremos irreconocibles, es una odiadora; todo le irrita y está siempre echando mano a algo como la comida u otra obsesión. La gorda más difícil con la que tuve que compartir en una oportunidad, tenía aires de matona y creaba enredos con la gente menos gorda para armar una especie de club de gordas donde todas pudieran sentirse orgullosas de sus actitudes agresivas.

Finalmente, no es que la gorda sea tan gritona, es que es una odiadora del mundo y de ella misma, porque detesta todo por lo que tuvo que pasar y que no pudo manejar, llevándola a donde está. Un lugar que no le agrada, porque estar gorda incomoda; todo queda chico, la gente te mira más segundos de lo normal, las acciones más simples resultan dificultosas, lentas y complicadas. Estar gorda no es simple y frustra a cualquiera, pero el consuelo es creer que el porte permite gritonear al resto porque intimida.

Lamentablemente, si te conviertes en gorda para verte de un tamaño amenazante, es casi seguro que hayas vivido un período de violencia intra familiar. Mi amigo me dijo entonces: “lo que hay que hacer es cuidar la infancia“. Bingo. La gorda gritona es un resultado más del poco cuidado que ponemos con nuestros niños. Si este tipo de personas es una lacra social (y además en crecimiento, al menos en lo que a peso refiere, según los índices de obesidad), es porque aún no damos en el clavo a la hora de hacer familia.

Mi amigo y yo quedamos de conversar en una próxima oportunidad sobre qué significa la reproducción y la crianza.  Yo me adelanté un poco y le dije que había mayor cultura de tenencia responsable de perros que de humanos y él se quedó pensando: “¿será?”.

 

Por: Paty.

 

 

 

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