La aureola de Matte

File_201145125113Eliodoro Matte es un lobo, un tipo audaz, perspicaz, es todo lo que el chileno quiere ser; rico, poderoso, influyente y admirable. Digámoslo sin problemas: ese es el sueño nacional alimentado por la publicidad de los medios, lamentablemente. De ser buena gente, felices, de estar en paz o vivir con justicia ni hablar, para qué. Queremos dinero, como dice Jorge González.

Su catolicismo de manos juntas luciendo su dorada argolla matrimonial, mirando el cielo con esos ojitos celestes, su íntima relación con la iglesia católica, su pedida de perdón y la aureola que parece asomarse sobre la corona de su cabeza, son todas cosas que la mayoría parece envidiar.

Matte le ha robado al país entero, pero pidió disculpas. Es un maestro de la estrategia, porque no dice que reparará el daño, no anuncia medidas que de algún modo puedan enmendar su malignidad profunda. Él sólo dice lo siente mucho y lo hace en el diario de uno de sus amigos, pero por ningún motivo se somete a un cuestionario en una conferencia de prensa, del que tiene claro no saldría vivo. Es casi delicioso analizar su manejo sobresaliente frente a los medios que consumimos los que compramos sus productos todo este tiempo.

Fascinante es saber que él mismo se delató, para obtener el beneficio de quedar sin multa alguna, como en una confesión con un cura, donde el padre nuestro de penitencia es apenas un simbolismo, sólo que aquí ni padre nuestro se lleva de castigo, ni un ave María siquiera, nada. Confesó y con eso que todos se den con una piedra en el pecho. Debe ser que eso es lo que entiende él de la frase “quedar libre de pecado”.

Decir que no tenía idea de lo que sus ejecutivos hicieron durante 11 años, mostrarse decepcionado, ¡dolido incluso! es casi tan conmovedor como un gatito en una jaula. Pobre Matte que puso toda su confianza en estos gerentes con sueldos millonarios, que lo traicionaron a él, un ignorante de los negocios. Pero Don Eliodoro, como de seguro le dicen todos sus subalternos, de gatito no tiene un pelo; es más bien un león de mordida mortal, una bestia del teje maneje de las pillerías legales y no legales que le permitan ganar un poquito más por aquí y otro poquito por allá. El dicho “ni se arruga”, lo debe haber inventado su madre mientras el pequeño Elio crecía y ella se sorprendía de su innata capacidad para mentir descaradamente.

Notable es consignar que su cristianismo le permite pasar por sobre quien sea y como sea por un poco más de dinero que, a estas alturas, para él ninguna diferencia hace en su estilo de vida ni el de su familia. No sería desmedido asegurar que tiene el futuro asegurado de al menos cuatro o cinco generaciones de su clan por venir. Un pasar de mansiones en la punta del cerro, autos de lujo con vidrios blindados, vacaciones en yates y decenas de niños, nietos y bisnietos alegres y sanos, aprendiendo a juntar las manos y mirar el cielo.

A este gatito nunca lo veremos en una jaula, tras una reja, por la sencilla razón de que el sistema tal como es no lo permite. Los fiscalizadores saben que tienen un período corto en el cargo, dscottagotadoespués del cual deben ponerse a buscar pega, por lo que no pueden enemistarse demasiado con los empresarios y así la vista gorda es pan de cada día. Los fiscalizadores no son autónomos y por lo tanto rinden honores a los poderosos del momento.

¿Cuánto durará el entusiasmo de la gente por no preferir los productos de quienes les robaron por tantos años? Es un pregunta un tanto inútil si consideramos el comportamiento de los votantes, que tienen una especie de síndrome de Estocolmo por sus gobernantes, quienes los maltratan una y otra vez. Pero ese dolor sabe bien. No nos importa que Matte nos humille, porque su foto con cara de ángel pidiendo perdón en el diario, con un impecable traje y un cuasi puchero en los labios, nos conforta, es suficiente para nuestra satisfacción.

En nuestro fuero interno queremos poder ser él, reírnos de todos y decirles leru leru, yo siempre gano. Nuestro problema es que el hastío del sistema y el día a día no nos permite contemplar bien la situación, no nos invita a reflexionar y optar por cambiarnos nosotros mismos, nuestras creencias y convicciones, esas que nos dicen que no contamos con el poder de mejorar nuestras situación.

Para peor, creemos que con esfuerzo, algún día, seremos como Matte; rico, poderoso, feliz, religioso y hasta espiritual. Nos hemos creído el cuento de que si luchamos, llegaremos lejos. Pero ojo, Matte no se ha matado trabajando para robarnos a todos en la colusión del papel higiénico, él simple y astutamente se coludió y punto. Desde su escritorio, sin gota de sudor, armó su propia forma de actuar fuera de todo margen legal, porque a él no le importan ese tipo de detalles del deber ser.

No vaya nunca a creer Usted, que trabajando y trabajando cada día alcanzará semejante nivel de riqueza y respeto en su rubro -respeto entendido como miedo-, Usted no tocará jamás las monedas de oro que toca Matte en sus bolsillos mientras posa con su aureola para los fotógrafos de la prensa. No se rompa la espalda en vano, no se mate antes de poder despertar y decidir: ¿quién quiero ser? ¿Cómo quiero vivir? ¿En qué tipo de país?

Por: Revista Humana.

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Categorías:Columnas

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