Dinero o cartón

graduarse-edadYa nos dimos cuenta que la educación es mala y que encima su valor es impagable. También aceptamos que las carreras técnicas son una buena opción y que hay gente que no tiene cartón y resulta un buen micro empresario. Pero hay más; el sueldo de un profesional, dado el insólito mercado de su carrera, puede perfectamente igualarse al de prestar un servicio cualquiera. ¿Frustración para los profesionales? Pues sí, hasta cierto punto. Igual hay quienes gustan de ejercer su profesión, pero cuando saben que ganan lo mismo que una masajista, se cuestionan todo el esfuerzo y el camino recorrido.

Por ejemplo, Amelia es masajista hace 30 años. Cobra $13.000 la hora y va a domicilio. Si atiende dos clientes por día, gana $520.000 al mes, sin contar fines de semana, muy cerca a los $600.000 aproximados que puede ganar un psicólogo y abogado recién egresado.

A veces Amelia pierde clientes y tiene que hacer promociones o bien tratar de darse a conocer con todo su esfuerzo, pero en décadas jamás se ha quedados sin trabajo. Cotiza en forma independiente y pagó la universidad de sus dos hijos, cuando el padre de estos se mandó cambiar. Hoy tiene 58 años y tiene la agenda copada, una hernia que debe operarse lo antes posible y un nieto en camino.

Marcos trabaja en una bomba de bencina Copec. Entre su sueldo base y las propinas gana entre $450.000 a $500.000 mensuales. Aunque hay cosas que no le gustan; como las famosas promociones que en estas fechas ofrecen quitasoles o sillas de playa, donde la empresa no les da nada por cada venta, de todas formas reconoce que dobla el sueldo mínimo chileno y que es un puesto estable. “A veces nos roban los quitasoles, porque uno está atendiendo y mirando para otro lado. Ahí la empresa nos cobra a nosotros, eso es bien injusto”. La última vez que sus compañeros hicieron sindicato, la firma se las arregló para servicios1echarlos a todos. “Es un puesto demandado, se encuentra altiro alguien que quiera ser bombero”, cuenta.

Como en todo, Amelia y Marcos se enfrentan a los vaivenes de la economía, la oferta y la demanda, pero ellos nunca pagaron por un cartón y poco les interesa. Lo que más valoran es el dinero en efectivo al final del día y saber que con una sonrisa y su buena disposición se ganan a los clientes y los convierten en frecuentes. Así, todo depende de ellos mismos.

Un profesional, que debe invertir en un look de oficina, asistir a un lugar con un horario establecido y trabajar con un equipo de diferentes personas -y sus personalidades-, soportar a un jefe (o varios), competir codo a codo con sus colegas y vivir actualizándose en cursos y capacitaciones, no siempre tiene un lugar mejor a dónde ir después. A veces, eso es todo.

Muchos lo aguantan de la mejor manera pensando en el ascenso, pero todos saben que la pirámide ofrece cada vez menos puestos a la vez que se va subiendo y la mayoría quedará relegada. ¿Será la hora de plantearse qué es mejor, el cartón o el dinero?

Cada día más profesionales se independizan para lograr el sueño de la empresa propia, chao jefe, manos a la obra y vida a tu medida. Aunque los problemas de esta opción son incontables, para algunos valen más la pena que la vida tradicional del profesional, sobre todo porque si bien el sueldo podrá ser el mismo, al menos tendrán la posibilidad de diseñar su vida, versus entregarla a una empresa para que la use a su favor.

Muchos estuvimos por años pensando que lo que aprendiéramos en la universidad nodescarga (1)s daría las herramientas para la vida laboral, y si bien algo se aprendió, a veces vemos cómo sobran muchas de las materias y otras tantas faltan. Es por eso que se dice que no hay como la universidad de la vida.

Amelia cobra por adelantado, es puntual, trabaja sólo con una marca de cremas, no acepta varones desconocidos para evitarse problemas y tiene muy claro cuánto vale el resultado de su trabajo. Al igual que terapeutas alternativos, tarotistas y un largo etc de personas que trabajan sin haber ido a un establecimiento educacional tradicional, ella sostiene su vida en forma independiente y efectiva.

Es terrible el desequilibrio que se produce cuando el esfuerzo de asistir a la universidad, pasar los ramos y pagarla no se condice con el resultado de hacerlo. Quizás lo mejor para los profesionales sea mirar caminos que si bien se verán nuevos y poco ortodoxos, podrían hacerles sentir que su trabajo vale lo que cuesta.

Por: Revista Humana.

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Categorías:Notas y Entrevistas

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