Loca academia de Carabineros

Carabineros de Chile siempre sale bien evaluado en las encuestas. A la gente le gusta pensar que alguien le está cuidando las espaldas, que pueden contar con alguien cuando lo necesitan como dicta el slogan; un Carabinero; un amigo. Hace poco tuve la mala suerte de tener que ir a perder el tiempo a una comisaría de la capital. Una sala con algunos asientos, cuatro escritorios y muchas moscas en el aire.

En el suelo, un par de quiltros durmiendo, en una televisión, el programa La Jueza a todo volumen y en las mesas sólo un funcionario atendiendo. Era viernes por la tarde y algunas personas llegaban por choques automovilísticos, otros por robo y así en algunos minutos éramos casi una docena. Afortunadamente había un par de computadores que, aunque funcionaban demasiado lento, servían para dejar la constancia de un choque sin esperar a ser atendidos.crabineros_ficha

Mientras la señora que hablaba con el único Carabinero disponible le seguía relatando su historia con cero privacidad, uno de los quiltros despertó y buscó una esquina con sombra para continuar su siesta. Yo me pregunto qué tiene que hacer un perro en una comisaría, ¿es esto un refugio de animales? En un país donde es ley que todos los perros salgan a la calle con bozal y donde abundan los animales abandonados o sin dueño, creo que es Carabineros una de las instituciones que debe dictar el ejemplo con respecto a la tenencia responsable. La visita de este amiguito trae consigo las indeseadas moscas, dándole un toque misterioso al lugar, como de cantina o viejo oeste.

Solo caigo en que estamos en Chile cuando escucho a Carmen Gloria Arroyo gritando con su fuerte voz en la TV, donde reta con furia a una señora por maltratar a su hijo. Por suerte Arroyo gana un buen sueldo por hacerlo, ya que ninguno de sus gritos surtirá efecto; ella habla en chino y su interlocutora en japonés. Dudo que sea necesario que en una comisaría, donde vamos a tratar temas serios y a ratos dolorosos, tenga que haber un aparato sonoro permanente metiendo ruido y distrayendo a los funcionarios de lo que en realidad deben hacer: estar alertas y disponibles.

De pronto un segundo policía entra en la sala, tiene sobrepeso y está acalorado. Le pregunto por qué no hay números de atención y se encoge de hombros, está sobrepasado con una persona que le está preguntando por la lentitud de uno de los computadores.

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Carabinera en Maipú prácticamente se lleva detenida a una menor de 4 años por atropellar con su carrito a una mujer en una plaza.

Cuando finalmente me atiende, yo había olvidado lo absurdo del trámite de dejar la constancia. Qué diablos es esto de ir y dictarle a un funcionario lo que sea que a uno se le ocurra -“fíjese que vengo a dejar constancia de unas vacas que vuelan en mi calle…”- y que él transcriba y repita la historia, para que uno vea si está correcta, y luego proceda a entregar un papel diminuto, de 4 por 5 centímetros, con un número de constancia y fin del asunto.  ¿De qué me puede servir que un Carabinero escuche cualquier cuento y deje constancia? El no fue testigo, no sabe si es cierto lo que le cuentan.

La famosa constancia sirve para muchos trámites en este país, es un pre requisito para hacer valer seguros o denuncias. Muchos inventan fechas y cambian datos para hacerlos ver a su favor, pero eso da igual, el caso es que dejaron constancia…¿de qué? De haber ido a la comisaría a malgastar el tiempo. Hace rato que un trámite así podría hacerse por internet, pero además es el fin mismo del trámite el que no tiene ningún sentido, porque que un Carabinero actúe de juez de fe, por así decirlo, de mi historia, es lo mismo que lo haga el Chapulín Colorado.

Carabineros es muy conocido en el rubro por ser la fuerza del desorden (en vez de: Fuerza de Orden y Seguridad, como dice su definición), pero esa mala fama no traspasa la esfera íntima y no llega a oídos de la mayoría de la población que sigue validando su actuar en las encuestas. Es un clásico bromear con respecto a su mala organización y su pésimo criterio. Para qué vamos a entrar en el último caso verguenza de la institución, donde una funcionaria pretende que una niña de cuatro años de explicaciones por chocar su auto de juguete contra una mujer en una plaza de Maipú.

Lo que no es broma es que se quedan en las formas y borran, como por arte de magia, su sentido común de todo procedimiento. No por nada se hizo la película Fuerzas Especiales en Chile, que ya graba su tercera versión. No es broma que aprenden a decir “buenos días” y “buenas tardes” como si fuera la frase más importante a aprender, en vez de aprender a discernir y entregar soluciones de acuerdo a cada caso.

descarga (2)Lamentablemente, tampoco es broma que cada Carabinero está permanentemente esperando que su superior le de la orden y no moverá un dedo antes, por lo que no hará nada más de lo estrictamente necesario aunque la situación amerite mayor involucramiento de su parte. Es decir, si hay un perro durmiendo en el pasillo, no lo echará, simplemente verá si su superior le pide que lo eche.

Esto es sólo un ejemplo y tampoco soy una anti animalista desalmada, pero pongamos las cosas en su lugar. Imagínese que entra corriendo a una comisaría porque necesita ayuda urgente y se tropieza con un animal o le pisa la cola y genera un accidente, en fin, múltiples cosas pueden suceder, desde pisar un excremento a ser mordido por el animal, pero nadie está previniendo que esto pase.  En las comisarías son la mar de relajados, cada uno quiere simplemente hacer su turno y irse, a  lo empleado público, de un lugar que no hacen nada por mejorar.

A mi salida, veo que encima de una caja hay un turro de papeles blancos tirados. La caja tiene un hoyito al medio y digo esta es la mia, es una encuesta de atención. Voy, tomo uno de los papeles y veo las preguntas: ¿Usted, cómo calificaría la atención de esta comisaría? ¿El Carabinero que lo atendió cumplió sus expectativas? ¿Sugerencias? Decir que los traté de locos descriteriados es poco decir. Sé que mis dichos no surtirán efecto, como los de Carmen Gloria Arroyo, pero al menos, al poner mi papel en la caja ordenadamente a vista y paciencia de todos los que estaban en la sala, me dio una sensación del deber cumplido.

 

Por: Sebastián.

 

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Categorías:Columnas

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1 respuesta

  1. Realmente tragico lo que podria producir un perro en una comisaria, ya me imagino uno viene apurado a pedir auxilio y pisa excremento de perro, ufff, terrible, con eso puedo hasta perder la vida y se me va a olvidar la descripcion del delincuente, deberian prohibir por ley tener perros en una comisaria, que el senado se pronuncie. Interesantisimo articulo.

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