Cine: Steve Jobs

SJB_Tsr1Sht5_RGB_0818_1-780x1235Lo último sobre el empresario y visionario del mundo informático y tecnológico, Steve Jobs, es esta película del mismo nombre que pone sobre la mesa un despliegue pobre de la historia y deja una sensación desconcertante.

Inevitable es compararla a la anterior película sobre él llamada “Jobs”, donde tanto la actuación como la caracterización del actor Ashton Kutcher es superior y la profundización en los aspectos íntimos de la vida del personaje en cuestión, trazan más finamente su vida con el fin de mostrarla cercanamente al espectador.

Aquí pasamos por su relación con su hija Lisa, con la madre de ésta, con su asistente y mano derecha, con sus colaboradores e incluso por el hecho de ser adoptado, punto interesante, pero así y todo no vemos más que minutos de su vida donde el foco está obligadamente en otra cosa. Presenciamos reuniones internas tras bambalinas donde Jobs pretende resolver sus más grandes conflictos en cinco minutos.

Hay momentos en que el espectador se puede sentir parte de la revolución digital; la de hacer de los computadores algo lindo, algo que esté en nuestras casa y queramos mirarlo, algo a lo que todos tengan acceso, pero al momento siguiente eso se pierde. Volvemos al backstage de tres lanzamientos de productos emblemáticos, que terminan en 1998 con la inauguración de la iMac.

descargaEl actor que interpreta a Jobs, Michael Fassbender, sin duda pone su máximo esfuerzo pero queda absolutamente opacado por el personaje de su asistente, llevada a la vida por la actriz Kate Winslet, cosa que jamás debió suceder, ¿o si? ¿Debe el personaje secundario ser lo único que sostiene una escena? ¿Pusieron a Winslet para que alguien se fijara en el protagonista?

El resto de las cosas no siguen de mejor manera. Todo el mundo está contenido y la tensión se hace insoportable hasta que de pronto, la película termina. No demasiadas historias sirven para el cine, pero muchos estarán de acuerdo en que esta tenía todo para hacer un gran film, y no lo logró. Hay matices interesantes que no se desarrollan, por ejemplo el hecho que los colaboradores de Jobs se sientan maltratados y la pregunta sobre si debe Jobs hacer que se sientan bien o debe en vez enfocarse en crear la idea de un futuro tecnológico.

Otra pregunta interesante que aflora es cuáles deben ser las capacidades de un líder para que una organización florezca y tenga siempre un horizonte. Liderar un equipo no es solamente decir lo que hay que hacer y demandar que sea hecho. Eso destruye empresas, proyectos, equipos. Cada miembro de un equipo debe sentir que su aporte es valioso, que no es sobre dinero, sino somaxresdefaultbre valor personal o ego, por último, como en la mítica Rocky.

Jobs, con claros trastornos mentales, no entiende nada sobre eso y de hecho si llegara a perder el foco de su idea, se perdería como persona. Debe mirar su propia idea, moldearla y luego pedir que sea ejecutada. Eso es para lo que él sirve y los demás no pueblan sus pensamientos. Es un milagro que diera espacio en su vida a su hija.

Lamentablemente estas interrogantes ocurren muy rápido dentro de la película y el director sólo se preocupa de transmitir esa desagradable -y muy de moda- sensación de tensión donde todos debemos ponernos nerviosos porque estamos ante un evento muy emocionante. No hay minutos reales de contemplación de la situación, nada se descomprime y sólo se vive neurosis. No se trata de hacer un documental, pero si vamos a presenciar momentos importantes de su carrera el contexto no puede estar así de forzado.

En un punto 100% de tipo hollywoodense, el guión intenta dejar a Jobs como algo más de lo que realmente era, cuando sugiere que él es un tipo tan visionario (y calculador) que siempre supo que volvería a Apple e incluso diseñó la forma en que sería capaz de hacerlo. Pero su aporte no va por ahí y mitificar su figura no hace más que disminuirla.

Si uno mira los grandes hitos de la historia, siempre hubo un líder déspota que esclavizó a un grupo de personas para lograr sus magnánimos objetivos que cambiaron la humanidad. Ese patrón es lejos uno de los aspectos más interesante de la vida humana; cómo una sola persona más inteligente que la media, resuelve todo y el resto debe limitarse obedecer. Es así como se han logrado cosas -buenas o malas- y no con consideraciones sobre el equipo. Esta o muchas otras aristas se podrían haber tocado en una película sobre alguien como Steve Jobs, pero no en esta oportunidad. Habrá que esperar un tercer o cuarto intento.

 

Trailer Steve Jobs:

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