La gente se toma las citas online demasiado en serio

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Creo que las relaciones online están tomando niveles nunca antes vistos y simplemente ya no puedo tolerarlo. Hemos llevado el nexo afectivo a escenarios tan extraños, que el amor virtual parece apenas como una forma más. ¿Es grave? Quién lo pueda saber. Quizás sea solo yo quien se resiste a aceptar que  la conexión entre las personas pueda comenzar virtualmente.

Poco importa, porque Tinder -la aplicación para concertar citas que se usa en todo el mundo como la nueva forma de conocer gente-, está lejos de ser atacada por prejuiciosos, tímidos o cínicos. Una de mis amigas que más usa Tinder, lo abrió un martes para cerrar un encuentro para el miércoles; era eso o llegar sola a algún bar o restaurante y esperar a que alguien se le acercara. Me explica: “en todos lados hay sólo parejas y después de los 30 años son cada vez menos los hombres que se te acercan en un lugar público. Prefiero acordar de antemano la cita con alguien para al menos poder conversar, porque la verdad es que ya estoy cansada de buscar maneras para conocer un hombre”.

Happn es otra exitosa aplicación que sirve para encontrar a alguien que vimos en algún lugar y por alguna razón no pudimos conocer. Y para algunos casos podría ser muy útil, pero los extremos siempre son fatales y a veces siento que Tinder, Happn o cualquier otra aplicación del tipo, amenazan con reemplazar las relaciones humanas naturales y me da pánico pensar que los niños de hoy no desarrollarán habilidades sociales suficientes para entablar conexiones de calidad.

Recuerdo una vez cuando, después de un matrimonio al que fui sin pareja, busqué en Facebook a un chico con el que bailé y con el que sabía teníamos varios amigos en común. Me hubiera sido fácil conseguir su número de telefóno, pero Facebook era lo que la llevaba; él aceptó mi solicitud y me invitó a salir dando pie a un romance. Así, Facebook fue de utilidad para el contacto posterior al primer encuentro, pero no se me hubiera ocurrido usarlo coprovincia_20151022_763195959mo primera instancia.

Para personas como yo que llevan décadas ya en esto de las citas (si, ya sé, estoy algo cansada), es difícil sacarse la costumbre del cara a cara. Todo el resto de las maneras parecen demasiados innovadoras y lejanas. Hoy veo como jóvenes de 20 años coquetean por Whatsapp y me parece poco personal, poco romántico. Hace un tiempo vi cómo una chica de 17 años encontró guapo a un mozo en un restaurante y al irse, le dejó su número en una servilleta con la frase: “este es mi Whatsapp”. Al poco rato su celular sonó y era el chico, presentándose e iniciando una conversación. Ella tuvo la iniciativa, algo que dice mucho de la persona, pero él sólo podía limitarse a escribir mensajes y con eso ella no logró enganchar y finalmente dejaron de hablar para siempre.

¿Cómo iban a a interesarse el uno por el otro para llegar a reunirse algún día, si no podían más que intercambiar mensajes escritos? Ya sé que ahora podemos enviar imágenes y videos, pero sé de casos que cuando esta opción comenzó, las personas dejaron de hablarse para siempre. ¿Pudor? Na…simplemente se acababa la farsa. Quizás no haya problema con que esa sea la forma de contactar a alguien por primera vez, pero sí es complejo que el lugar donde uno llega al otro, donde lo conquista o lo “fideliza” -para usar un término de mercado-, sea un espacio tan frío como pudo ser antes un telegrama o un fax.

Hoy, estos espacios son de alguna manera validados incluso para cosas como peleas entre parejas o familiares y hasta para trabajar. Es el fin de la intimidad y la era de la conexión 24 horas, pero ¿qué pasó con el compartir el tiempo? El tiempo es un tema complejo -retomemos en el párrafo subsiguiente-, pero el mejor ejemplo para hablar de las relaciones de pareja es el acto más íntimo que por biología realizan los seres humanos entre ellos: hacer el amor.

tinder-androidEstamos hablando del fin último de cualquier tipo de relación amorosa. Me gustaría saber en qué va a quedar este acto en poco tiempo más, no mucho, unos diez años. ¿Será necesario? ¿Morirá? No se si el amor pueda estar más desvirtuado de lo que está hoy, pero no puedo evitar preguntarme; ¿se convertirá por completo en un acto virtual?

Hoy usamos nuestro valioso tiempo para escribirnos mensajes en diversas plataformas, nos declaramos amor por Facebook, compartimos con todo el mundo nuestra intimidad en Instagram, documentamos nuestra vida para publicarla y participamos -en diferentes niveles- del cyber bullying cuando algo nos gusta o nos disgusta. En este escenario, ¿qué corresponde hacer cuando sentimos deseos de acercarnos a alguien? ¿Mandarle un emoticón? Perdón pero, ¿puede haber algo más gracioso y estúpido que un emoticón? Es algo que sólo usaría como un juego, por mera entretención y ahora cabe preguntarse ¿qué estamos buscando en nuestras relaciones? Quizás a veces sea solo un poco de entretención, pero me rehúso a creer que a eso hemos llegado.

Puede que un mensaje de texto cariñoso durante el día por parte de ese otro significante, sea lindo de recibir mientras se tenga con esa persona una relación directa y en vivo el resto del tiempo. A veces siento ganas de decirle a todo el mundo: ¡despierten! Se están tomando en serio un juego muy tonto, una estrategia de marketing, un desarrollo tecnológico que no vela por la construcción de las relaciones humanas. Pero qué se saca con gritar, cuando está todo el mundo pegado a la pantalla.

Por: Revista Humana.

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Categorías:Columnas

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