Rutina: parejas casadas

12308569_1485037701804173_655203727193418457_nLlega el fin de semana y las parejas se organizan para disfrutar esas horas juntos. Quizás ella querrá realizar alguna actividad que a él no le interese demasiado o al revés. A veces, hay peleas, otras veces ni pelea, sólo indiferencia. Así, sin darnos cuenta, hay relaciones de pareja que con el tiempo son apenas rutina. Ya se conocen, ya son predecibles y la conexión especial ahora es un acompañamiento pasivo.

Y es que hay muchas parejas que con el tiempo en vez de profundizar su unión, están cada vez más lejos. Aunque no por eso dejan de crecer en otros aspectos, la complicidad se va perdiendo hasta que la relación y el trato mutuo se enfría. La convivencia, los problemas domésticos, el cansancio propio de la vida actual, las responsabilidades, el precio de la vida, etc; todo influye en cómo será ese fin de semana juntos.

Mientras que el estilo de vida es una semana donde la mayoría de las parejas funciona bastante mecánicamente, sus mentes empiezan a llenarse de ideas a partir del viernes en la tarde. Quizás planificar algo juntos, visitar familiares, dormir la siesta o ver una película, cosas que para bien o para mal no pueden calzar siempre con ambos. Para un alguien hoy es un buen momento de actividad sexual, para el otro de jugar tenis con amigos.

Hace unos días estuve en una reunión con sólo parejas casadas y yo. Para mí son como una especie aparte y nunca imaginé que rápidamente la conversación se centraría solo en el ámbito sexual. Medio en broma, medio en serio, decían que ese era el foco de los problemas que tenían en pareja. Principalmente, los hombres expresaban querer más sexo con sus parejas, aunque no lo decían así. Hubo quienes manifestaron que el tiempo para descansar era clave para mantener armonía en la pareja, y por ende deseo.. Yo escuchaba un poco aburrida.

Una mujer, que había sido madre hace poco, agregó que lo único que hace falta hoy por hoy en su vida familiar era poder dormir bien. Un hombre le rebatió que el sexo era más importante que el descanso. Por cosas de la vida, sé que dicho hombre se casó virgen y que ha tenido a su esposa como única pareja sexual durante los últimos 7 años. Fue él quien puso la discusión en el punto más álgido: cantidad versus calidad.

Que tres veces por semana como Pampita es poco, que los hombres tienen necesidades físicas -aquí recuerdo que me metí pero sólo para decir que las mujeres también las tienen, porque ninguna otra de mi género lo aclaró-, que los hombres están muy demandantes, que no participan en tareas domésticas, etc. Pensé que todo se tornaría en una guerra, pero para mi sorpresa las mujeres se callaron de pronto. Ya estaban completamente borrachas.

Me dio un poco de lástima, porque se sabe que siempre han sido las mujeres las que cargan con mayores tareas en el hogar. Y ahí estaban, muchas de ellas incluso podrían ser alcohólicas, el resto son al menos adictas a las pastillas y los tranquilizantes. Nada de eso es muy saludable para poder superar la rutina y encontrar un punto de encuentro con la pareja. Quizás las mujeres ofrecen pocas oportunidades al sexo porque el nivel que ofrecen los hombres en la habitación es mediocre. Pensé en decirlo, pero ya era tarde.

Es un hecho que muchas mujeres sufren del mal desempeño de los hombres en la intimidad. Muchas incluso siguen teniendo hijos de relaciones planificadas específicamente para ello, sin goce alguno y a veces con dolor incluido, como una especie de sacrificio. Otras, reconocen fríamente que tienen sexo con sus parejas sólo cuando han bebido unas copas de más.

¿Cuánto mea culpa hacen hombres y mujeres de la poca satisfacción física que tienen juntos? Las diferencias de opinión y los problemas de la vida cotidiana, ¿pesarían tanto si a la hora de hacer el amor ambos se esforzaran por crear el ambiente adecuado? ¿Cuánto sabemos de sexo realmente?

Somos una generación que creció sin educación sexual. Que vio porno en internet, que por primera vez no se casa porque sí, y que vive en un siglo lleno de libertades. ¿Qué pasó con nuestra felicidad y plenitud amorosa?

Una de los presentes, lleva años intentando tener un hijo con su pareja. Me pregunto si ahora su vida sexual se trata sólo de eso, o si con el tiempo ha ido explorando y atravesando capas, alcanzando un nivel profundo que los lleva a querer un hijo.

Me fui de la reunión muy deprimida, como suele ocurrirme cuando veo a este grupo de amigos. No es que yo tenga una nueva sensación amarga del matrimonio, per sé, pero qué mal que hace cuando no es más que rutina. Entre tanto individualismo, egoísmo, divorcios, engaños, infidelidades, etc., ¿en qué se ha convertido la intimidad sexual con esa persona especial en nuestras vidas?

Ya sea en una actividad común, un encuentro mecánico o deportivo, o una conexión entretenida o incluso sagrada, hay una cosa que queda clara: hay mucho que conversar al respecto.



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