Próximo estreno cine chileno: La Vida Sexual de las Plantas

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Con un título sugerente, de esos que están de moda por su aparente absurdo como “La Vida Privada de los Árboles” o “La Soledad de Los Números Primos”, “La Vida Sexual de Las Plantas” es un título que esconde algo misterioso o al menos invita a descubrir una explicación. Escrita y dirigida por Sebastián Brahm, este es su segundo largometraje (“El Circuito de Román”, sin repercusión a nivel nacional), y en esta oportunidad presenta una historia sobre las relaciones de pareja y sus recovecos.

Bárbara (interpretada por Francisca Lewin) es una bella paisajista de 35 años viviendo en Santiago y manteniendo una relación con Guille (Mario Horton, en su primera incursión cinematográfica), un abogado que según se nos da a entender aún no está listo para tener hijos, aunque sí quiere casarse y tenerlos algún día con ella. Sin embargo, un accidente cambia su personalidad haciendo que Bárbara se aleje.

Resulta interesante que la trama toque temas femeninos que han sido poco visibilizados, como el tedio de tomarse la pastilla anticonceptiva diariamente, ponerse un dispositivo intravaginal o un diafragma, las desagradables visitas de rutina al ginecólogo y el famoso reloj biológico que asecha indiscriminadamente. La vida vista desde las experiencias de Bárbara, plantea escenarios cotidianos que a la vez son complejos y confunden la mente silenciosamente, afectando las decisiones.

Esta producción se puede relacionar a la última película chilena de gran repercusión, que fue “Sin Filtro”, en el sentido de que las problemáticas femeninas por fin ocupan el lugar que les corresponde. Muchas situaciones diarias que viven las mujeres quedan bajo la mesa como si no ocurrieran y vemos cómo incluso hoy en Chile se está pensando una ley en contra del desagradable acoso callejero y como en todo el mundo ya se habla de un anticonceptivo masculino.

Si bien es un logro notable desplegar la psicología de una treinteañera abrumada por serlo, hay cosas que desencajan el relato. Un ejemplo sin caer en spoiler, es que el accidente de Guille quedavidasexual-post en el aire como un recurso innecesario para distanciar a una pareja que ya parecía fragmentada. Además, hay algo en relación a ese evento que queda dando botes: la culpa que le cabe a Bárbara. Así, compiten innecesariamente los motivos que empujan la trama; las decisiones que debe tomar Bárbara en cuanto a su planificación familiar y el pesar por todo lo que ha pasado.

Barbara es una mujer ensimismada y tristona que le queda perfecta a Lewin con su tono de voz inmutable, pero es inverosímil que durante un período de algo más de un año que cubre la historia, su estado anímico sea permanentemente el mismo, sin importar si está sollozando o haciendo el amor. Y eso que las grabaciones de este film se hicieron durante un año y en orden cronológico -algo así como la técnica de la película “Boyhood”- para dejar pasar tiempo real entre las escenas y las diferentes etapas en la vida de los personajes.

La cámara se hace lenta a ratos, principalmente porque ofrece demasiadas repeticiones de ciertos planos y aunque se entiende que algunos cumplen una función, un querer decir algo, se exageró demasiado la nota. Sin embargo Santiago se logra reflejar con sus calles, casas y cielo. Puede ser que sobren escenas eróticas y falte guión, pero cada silencio (y son varios) deja espacio para la reflexión y el ejercicio de empatía con la lucha interna de Bárbara por parecer compuesta hacia afuera todo el tiempo, mientras intenta superar lo ocurrido con Guille.

Cuando aparece sobre la mesa la propuesta de un ingeniero llamado Nils -interpretado por Cristián Jiménez con un sorpresivo dominio- la protagonista tiene una chance de tomar mayor control sobre sus sentimientos, o al menos eso quisiera uno como espectador. Pero Nils es un tipo sin relieves que además no podemos comparar con el verdadero Guille de antes del accidente, porque nunca lo conocimos del todo.

Entre líneas se deja ver una inteligente y sutil crítica a los hombres y lo que ofrecen a las mujeres que dicen amar. ¿Estabilidad? ¿Seguridad? ¿Sexo? ¿Compañía? Preguntas que abren otras preguntas; ¿cómo elijo al padre de mi hijo? ¿Se puede elegir? Es sin duda una encrucijada de tipo realista, las relaciones amorosas dependen de innumerables factores y frecuentemente no son más que un torbellino de emociones que se encienden y apagan, dañando a todos a su paso. El nombre de Bárbara pudo ser así, uno muy bien elegido.

La película obtuvo mención especial en la competencia de Nuevos Directores del último Festival de San Sebastián. Brahm tiene una larga experiencia en TV y documentales y participó como editor en el exitoso “La Once” de Maite Alberdi, quien ahora trabaja aquí como productora ejecutiva.

Estreno en cines: jueves 28 de abril.

Trailer La Vida Sexual de Las Plantas:

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Categorías:Cine

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