Cine: “Neruda”

1467729494-nerudaficheUna obra diferente, es lo menos que se puede decir de “Neruda”, el último film del cineasta chileno Pablo Larraín, protagonizado por Luis Gnecco (Neruda) y Gael García Bernal (policía Óscar Péluchonneau).

Una historia de ficción basada en la realidad, en los momentos en que el poeta y Nobel de Literatura arrancaba del Presidente radical Gabriel González Videla (1946-1952) y Ley Maldita. Provocadora, cortada y editada de manera tal que las escenas parecen fragmentos de una misma conversación, como una historieta de detectives, con imágenes siempre oscuras -que no son todo el tiempo necesarias para reflejar una época- y un personaje narrador que sobra: el policía Péluchonneau, que persigue a Neruda como una misión personal.

El guión tiene frases que nacen de la nada y desconciertan y al mismo tiempo otras que dan los toques de humor; graciosas y atrevidas, las únicas que sostienen una película que me hizo cabecear de sueño un par de veces. Sabíamos que Neruda tenía fama de vividor, eso era tema suficiente para contar una historia; su rebeldía, egocentrismo, la forma en que trata a su mujer, en fin, pero el guionista y dramaturgo nacional Guillermo Calderón, hizo un giro creativo audaz que intentó hacernos sentir el drama cómico de un policía frustrado, con detalles de su vida que a ningún espectador interesan. LPablo-Larraina voz en off del personaje Péluchonneau molesta el desarrollo de la trama, como si hubiera quedado mal puesta en un error de principiantes.

Gael García Bernal -un lujo de actor- no habla demasiadas veces en pantalla y cuando lo hace son frases tan cortas que no construyen su importancia en la secuencia y finalmente se convierte en un estorbo. Él y Gnecco no comparten ninguna escena cuando eso sin duda hubiera encendido las cámaras, por tratarse de dos actores sobresaliente en estilos completamente diferentes. El resultado fue: Gnecco sólido, García Bernal un desperdicio.

El actor chileno tiene ese talento que lo obliga a hacer de sí mismo en todos sus papeles y todos le resultan diferentes. Es interesante que el Neruda de Gnecco invite al público a saber más del poeta nacional sin que se trate siempre de poesía. Su mundo cotidiano resulta fascinante y lamentablemente no se explotó demasiado.

Por su parte, el actor méxicano lleva años probando fórmulas, ideas novedosas y todo tipo de cosas que le eviten quedarse pegado con Hollywood, bien por él. Sin embargo la historia lo muestra demasiado perjudicado, fracasado, no tiene aristas, y hasta las imágenes lo hacen ver como el más bajo, en porte, de todas las escenas, donde parece un joven y delgado asistente más que un detective capaz de llegar hasta las últimas consecuencias. El actor es de estatura baja, pero algo se pudo haber hecho para file_20150722140352que no pareciera un títere con respecto a los otros actores y así se cuidara el personaje.

La película está plagada de actores chilenos, entre ellos Cristián Campos y Héctor Noguera, ambos siempre dando la talla. No así la hija de este último, Amparo Noguera, en una escena mal lograda que únicamente la expresión facial de Gnecco pudo sacar a flote.

En suma, está bueno que se intenten ideas propias, no convencionales, que haya quienes se atrevan a hacer lo suyo, el problema es que si el hilo no agarra ya no sirve que disfraces a Neruda, que lo escondas, que lo saques a la calle cuando debería estar encerrado, todas ideas geniales que corren el riesgo de perderse entre tanto corte brusco de cámara y narrador en off.

La productora Fábula, de Larraín, se ganó $166 millones del Fondo Audiovisual para este proyecto y queda la sensación de que al intentar hacer demasiadas cosas  -algo que puede ser positivo y ambicioso-, no se supo priorizar los objetivos. De todas maneras, este es un experimento que vale la pena mirar porque enseña un punto de vista que sale de lo típico.

Me sucedió algo que espero no ocurra en otras salas de cine, y es que el audio estaba más bajo de lo común y la temperatura del lugar era demasiado fría, cosas que en mi caso afectan la atención. Más frío me dieron2284900 las maravillosas imágenes de la nieve y las araucarias del sur chileno, que sobresalen dentro de las escenas del film por su calidad notable en fotografía y cámara. Es cierto que es una foto obligada, pero aún no cansa ya que el cine nacional recién las está mostrando. Lo que sí puede cansar a todos los chilenos, es la particular voz de Neruda recitando sus propios poemas. Al menos yo, primera vez que pienso “nunca más lo quiero escuchar”, y eso es un logro de la película. Larraín nos entregó un resultado peculiar, pero lleno de intenciones.

Ya hace dos años, hubo quien quiso hacer una película chilena que llevó este mismo nombre y tuvo escasa repercusión. La historia transcurre en la misma época (la clandestinidad mientras escribe “Canto General”), y el director Manuel Basoalto mostró a un Neruda -interpretado por José Secall- sacado de un libro; políticamente correcto, equilibrado y controlado pese a las circunstancias (hoy se puede arrendar por VTR). Digamos que la “Neruda” de Pablo Larraín, es completamente diferente.

Trailer “Neruda”:

 

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