El fenómeno Meghan Markle: solo Harry podía cambiar las cosas

Una de las primeras fotos oficiales juntos, durante los juegos Invictus de este añoEsta semana se anunció el matrimonio del Príncipe Harry de Inglaterra con la actriz norteamericana Meghan Markle, toda una señal de los nuevos tiempos, por cuanto ella es una mujer plebeya, que ha trabajado gran parte de su vida, divorciada, tres años mayor que él y de raza mezclada. Su padre es blanco y su madre es negra. Markle -que tiene un leve parecido a la también actriz norteamericana Jennifer Connelly-, tiene de hecho el cabello rizado, pero lo lleva liso.

Algo como esto habría escandalizado a la realeza europea hace veinte años atrás, pero no hoy. Y no cuando se trata de la novia de Harry; el príncipe azul de todo el globo, el chico al que, en cierto modo, el pueblo acepta en su comportamiento, un tanto más desordenado y rebelde que el de su hermano mayor, William, en parte por lástima, porque le desean la verdadera felicidad tras haber perdido a su madre (Diana Spencer) a temprana edad.

La gente también se identifica con Harry por su liviandad y la continuación que ha hecho del trabajo de su madre, muy relacionado con las causas humanitarias. En eso, y otras cosas, encontró similitud con Meghan, una mujer que se había hecho un nombre por sí misma como actriz y feminista, embajadora de Naciones Unidas por la equidad de género. Estudió teatro y relaciones internacionales, fue bloguera y actuó en una exitosa serie de TV llamada Suits durante siete temporadas.

Amiga de celebridades como Serena Williams o Priyanka Chopra, fue por medio de un amigo en común que Meghan conoció a Harry en un exclusivo club de Londres. Se reunieron en Botswana como una primer cita, y tuvieron un secreto romance durante seis meses, hasta que fueron descubiertos por la prensa. Tras el acoso de los medios, y algunos artículos racistas contra Meghan, Harry sacó la voz para defenderla y por medio de un comunicado de Buckingham pidió que la dejaran en paz.

No debemos olvidar que hasta estos días, Harry cree que su madre falleció como víctima de un acoso periodístico (la versón oficial dice que su auto era perseguido por paparazzis). Sin embargo, las teorías que rodean el caso son múltiples y la muerte de su madre nunca ha sido realmente aclarada, incluso se piensa que fue asesinada por el propio servicio secreto de la abuela de Harry, la Reina Isabel, por estar embarazada y con planes de matrimonio con un hombre árabe.

Conspiraciones aparte, Harry podría haber visto en la figura de Meghan algo de su propia madre, ya que ella también ha realizado viajes a África para ser parte de actividades de beneficencia y comparten la pasión por temáticas que hoy marcan las tendencias en el mundo: feminismo, equidad racial, eliminación de la pobreza, educación y un largo etcétera. Ella es, además, una amante del yoga, una declarada foodie y experta en caligrafía. Vivió un año en Buenos Aires por trabajo y ha viajado por el mundo gracias a Naciones Unidas.

Harry no debe cumplir una agenda tan rígida y política como la de su hermano, y se manejó para mantener su noviazgo a distancia, viajando cada cierto tiempo, mientras Meghan seguía filmando su serie de TV. Pero eso no duró mucho; hoy ella renunció ha su trabajo, vive en Londres y, un año y medio después del primer encuentro, el romance se concretó en una petición de matrimonio de rodillas, según contó la pareja en su primera entrevista juntos esta semana.

El anillo, por supuesto; un diseño de Harry con un diamante de Botswana, acompañado de otros dos más pequeños que pertenecían a Diana Spencer. Solo alguien como Harry -mimado, joven y adorable-, podía quebrar lo que la realeza había sido hasta ahora, casándose con una mujer de otra raza, otro país y que representa el multiculturalismo, el feminismo y los nuevos tiempos.

No tendrán que hacer una ceremonia tan grande como la de William, se casarán en Windsor (donde se casó el padre de Harry con su eterna amante, Camila) y probablemente Meghan manejará la prensa a la perfección, como lo ha hecho hasta ahora. Será criticada, la compararán a Kate Middleton y quizás le harán la vida imposible por un tiempo.  Incluso la prensa ya la enemistó con su media hermana, diciendo que esta habría calificado a Meghan de “trepadora”. Pero si ella es la mujer inteligente, sensible y fuerte que parece ser, ni eso podrá evitar que se convierta en la persona más famosa, interesante, fotografiada y seguida de los próximos años.

Se robará a película. Y si tienen hijos, y ellos nacen de raza negra, nunca más la realeza inglesa será la misma.  En buena hora.

 

 

La primera entrevista juntos, después de anunciar su matrimonio:

 

 

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Categorías:Columnas

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