Jóvenes feministas: ¡enfóquense!

descargaPara las que también queremos respeto, pero no nos tildamos de feministas y hace años que dejamos la universidad, hay aspectos de este movimiento mundial por la equidad de géneros, que están comenzando a ofendernos. ¿De verdad creen que todos nos vamos a ver reivindicados de tanta humillación y sufrimiento a lo largo de los siglos, porque nos digan nosotras o nosotres? Por favor. Un poco más de profundidad.

Van a terminar forzando una ley para un lenguaje que estaba sirviendo perfectamente para entendernos entre todos, en vez de lograr lo relevante, que es la equidad de sueldo, en trato y un largo etcétera que se ha acumulado en altos costos, para las que no son feministas hace 5 minutos. La lucha la vienen dando nuestros ancestros hace siglos, a lo mejor no con pechos al aire como ahora -porque habría sido un suicidio-, pero sí en el entorno, con los cercanos, pagando el precio de romper relaciones de todo tipo, de ser apuntados con el dedo, ninguneados, y resulta que todo eso se va a reducir a incluir una vocal más? Es patético, echa todo a perder y me descompone.

Como, de todos modos, una tiende a querer apoyar el coraje que tantos jóvenes estudiantes en Chile y el mundo están demostrando, es necesario decirles que deben asesorarse por algún experto en comunicación, por un lado, y linguística, por el otro. El lenguaje no puede ser cambiado por ideologías, porque este muta de modo natural y siempre desde el uso del pueblo. El lenguaje lo cambia la gente de modo orgánico, y no por imposición. Es por eso que nos sale a todos natural decir, por ejemplo, «Presidenta«. Porque en Chile tuvimos dos mandatos de una mujer, ya no podíamos seguir llamándola «Presidente», aunque en rigor sea correcto decirlo así.

No pueden forzar cómo debemos hablar, porque entonces eres tan dictador como los dictadores previos. Pretender crear una dictadura del lenguaje, cual régimen totalitario es una niñería y un error. Sobretodo cuando estamos hablando de cambiar el futuro de la dignidad femenina. Es completamente fuera de proporción, que mientras aumentan los femicidios, solo por mencionar lo más grave, existan grupos de presión preocupadas del todos o todes. El lenguaje es inclusivo per sé y nunca ha sido sexista o discriminatorio. ¿Quiénes son para decidir que nuestra forma de hablar está mal? Y, ¿es acaso la forma, más importante que el fondo?

Este video, a continuación, es un ejemplo más de la ignorancia y estupidez en que caemos cuando no pensamos críticamente y solo repetimos como loros lo que otros dicen. Ideas impuestas, que se viralizan y se ponen de moda, pero no por eso son correctas. Esta dirigente estudiantil, que puedo respetar por su ímpetu y convicción, ni siquiera tiene incorporado ese tipo de nuevo lenguaje que ella misma demanda y exige a otros:

Se puede ver claramente, que se entrampa porque este supuesto lenguaje inclusivo, no es parte del habla común de las personas de su propia comunidad. No digo que en vez de escucharla a ella, escuchemos solo a las academias, porque las academias, de hecho, cumplen con recoger lo que la gente ya ha incorporado, pero no están para destrozar el castellano, bajo amenaza de toma. No se puede forzar lo que no ha nacido, lo que no está realmente ocurriendo, natural y de forma fluida en la comunicación y las relaciones.

Jóvenes estudiantes feministas: muchas las apoyamos desde innumerables generaciones hacia atrás, no con poco dolor y pesar, ¡pero enfóquense! O perderemos todos la única oportunidad en siglos de dejar un futuro mejor a los que vienen. Si ensucian todo con tonterías, esto no trascenderá.

El verdadero desafío es darse a entender con el lenguaje actualmente existente. No podemos usar la excusa del respeto y la tolerancia para todo, porque la consecuencia es que se deforman las demandas. No puede cada uno andar con su propio idioma y alegar que nadie lo entiende. ¿Tienes derecho a hablar como quieras? Tienes derecho a hacer lo que se te ocurra, sin duda, pero no te quejes cuando nadie quiera escucharte, porque no supiste darte a entender de forma asertiva.

Hay que navegar este mundo, como es, aquí y ahora. No tratar de cambiarlo a punta de violencia, a tu propia pinta, tiránicamente. Solo has ganado, cuando lo supiste sortear, tal cual como es. Cuando hiciste sentido, del sinsentido que muchas vecesabunda en la sociedad.

Aportemos, orden, armonía, diálogo y comprensión, no queja, victimización y griterío. El lenguaje cambia y está vivo, sí. Pero esta lucha no es por el lenguaje, que es lo único que nos une a todos para poder alcanzar nuevos acuerdos, más justos y más humanos.

Que la rabia acumulada por los abusos y atropellos no les gane. Las que somos mayores, estamos aquí y las sostenemos y contenemos. Como hacen nuestras madres y abuelas con nosotras. Pero si ya nos quitaron tanto -algunas dicen que les quitaron hasta el miedo-, entonces debemos ser precavidas. Porque si no tememos a nada, en vez de construir vamos a destrozar. Y después, ¿qué quedara?



Categorías:Columnas

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