Los alegatos de Serena Williams tendrán eco por generaciones

777369-600-338A Serena Williams no le ha sido fácil. Hay cientos de historias sobre su vida, pero por si alguien no lo sabe, ella ya la hizo. Punto. Y solo desde esa posición, puede darse el lujo de pelear una injusticia, como la del juez portugués Carlos Ramos, que la sancionó hasta el cansancio hoy, provocando una situación kafkiana en la final del tenis femenino, una de las más polémicas de la historia de este deporte.

Serena Williams fue amonestada cuando iba perdiendo contra la impresionante japonesa (de padre haitiano), Naomi Osaka. La razón fue “coaching”; su entrenador le hizo una señal a lo lejos, cosa que si bien no está permitida, se hace permanentemente. Y por cierto es una regla que debiera revisarse. Mientras, Osaka, con apenas 20 años, por fin podía jugar la final con su ídola de infancia. Nada le quita mérito a su impecable juego, que se sumó a un especial demostración de temple, educación e integridad ante los acontecimientos descontrolados que sucedieron a continuación.

1536451891-serena-erupts-960x540.pngMás tarde, el entrenador de Williams, Patrick Mouratoglou, reconoció haber estado dando coaching,  pero sin que Serena pudiera si quiera mirarlo, y agregó que es algo que se hace en todos los partidos, que hace también el entrenador de Oasaka y que Ramos jamás ha sancionado antes a alguien por lo mismo, menos en los partidos masculinos, donde permanentemente se están dando indicaciones.

Pero los nervios de Serena ya habían sido tocados. Se acercó al árbitro y le dijo: “jamás en mi vida he hecho trampa. Prefiero perder, que hacer trampa. Solo para que sepas”.

Serena iba abajo en el partido, aunque con algunas oportunidades -brillantes, como siempre- donde pudo avanzar. Lamentablemente, todo el mundo sabía por las entrevistas que ella misma dio, que quería llevarse este campeonato más que nada en el mundo. ¿Quizás Ramos quiso hacérsela un poco más difícil? En estos momentos todo el mundo piensa que sí, puesto que cuando la molestia de Serena continuó, pidiéndole a Ramos que se disculpara por hacerla ver como una tramposa, él no se inmutó y fue cuando Serena lo llamó ladrón, por haberle quitado un punto, al sancionarla.

serena-williams-naomi-osaka-090818-getty-ftr_15lzc5dp7xfzi13fm4tpfss399Serena fue amonestada nuevamente por mal uso del lenguaje y aquí debemos parar un segundo, porque ningún hombre ha sido castigado por sus palabras en la cancha, que son de tono subido la mayor parte del tiempo. Serena no lo podía creer, entraron los demás jueces y ella alegó sexismo y dijo que Ramos estaba tratando de quitarle este triunfo de las manos.

Pero debió seguir jugando y apenas perdió un punto, tiró la raqueta al suelo y la rompió. Otro stop se hace necesario, puesto que este tipo de “pataletas” emocionales, que además le han dado en el pasado mucho sabor a los juegos, son típicas en los partidos masculinos y nadie es sancionado por ello. Pero Serena fue castigada por tercera vez. Ramos le quitó un game, y aunque Naomi se había ganado el derecho de ir a a la delantera, eso le permitió acabar con Serena mucho más rápido y quedarse con el partido en poco tiempo.

A esas alturas Serena lloraba, pero cuando todo acabó tuvo la deferencia de acercarse a Naomi y abrazarla, felicitarla y sentarse a esperar la premiación, con un rostro descompuesto. Ya mucho antes, el tenista español Rafael Nadal había alegado contra Ramos y su irracional apego a las normas, argumentando que quizás Ramos quería ser la estrella del show. El juez portugués fue retirado de la cancha al final, pero sin duda recibirá bastantes críticas en lo que resta de su carrera, ya que lo que dice Serena es ley, y él la trató injustamente.

2765255h688Hay que comprender que Williams es la reina del tenis femenino, y que tuvo la oportunidad de acusar sexismo porque su posición se lo permite. Cuando ya lo tienes todo, no pierdes demasiado con poner las cosas en su lugar. Si no lo haces tú, que eres la número 1, ¿quién más lo hará? Claro que perdió esa final, pero sabía perfectamente lo que estaba haciendo y ya se ha quedado con esa copa las veces suficientes como para saber qué es lo más importante. Esta oportunidad de apuntar una injusticia, solo la podía tomar Serena Williams y lo hizo sin dudar.

Williams fue multada, (con algo así como el 1% de sus ganancias en el torneo), pero ya instaló la polémica: ¿puede una mujer luchar por su derecho a trato igualitario, sin quedar como mal educada o histérica? Serena fue emocional, realizó sus alegatos, paró el juego, dijo lo que pensaba, ¿y qué con eso? Tiene todo el derecho a hacerlo. Puede romper todas las raquetas que quiera, si son de su pertenencia. Nada de lo que hizo perjudicaba realmente en forma directa a Osaka, ya que alegar a un juez es parte del juego mismo y ocurre todo el tiempo.

Finalmente, cuando durante la premiación, el público -que ama a Serena- abucheó el primer lugar, Serena hizo lo correcto, parando el ruido y reconociendo a Osaka públicamente. La chica estaba llorando, pero seguramente al ver que Serena la contenía, comprendió que ella nunca quiso perjudicarla. Así es Serena. Su calidad humano sobresalió cuando fue necesario.

Naomi Osaka es apenas una niña con un futuro brillante. La primera en su país en llegar a esta final y ya es un ejemplo de integridad y coraje. ¿Qué mejor que en este momento de su carrera, ver con sus propios ojos cómo se defiende la equidad y la justicia, de parte de su propia ídola y a quien ha reconocido admirar? Si tuviera que decirle algo a Naomi, sería que vea este partido en casa y mire con atención, porque su talento es extraordinario, pero va a llegar un momento en que si eso no basta, tendrá que defenderse sola, como lo hizo Serena. Imposible mejor ejemplo.

Y si tuviera que decirle algo a Williams le diría: vaya, los ecos de tu valentía se escuchan de aquí a Júpiter. Serena mencionó durante su pelea con Ramos, que ella es madre y debe estar a la altura de eso. Pero Serena es mucho más que la madre de su pequeña hija, de apenas un año, porque es una mujer negra en Estados Unidos, en medio de la lucha global por los derechos de las mujeres, con 36 años y varios premios gracias a su duro trabajo, y apuntar un tema que merece debate cambia todas las cosas. Porque de ahora en adelante las injusticias, cuando existan, ya no podrán pasar inadvertidas, y lograr algo como eso en un mundo como el de hoy; eso es ser una verdadera campeona.

 

*Hace poco HBO lanzó el documental “Being Serena”, que podría ser de interés para comprender mejor a esta deportista.

 

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