María Eugenia “Kenita” Larraín: referente femenino

15Después de años de burlas y críticas, la hermosa modelo e ingeniera comercial chilena, María Eugenia “Kenita” Larraín, se ha abierto últimamente en distintos medios a conversar y aclarar los episodios más polémicos de su vida pasada, principalmente en términos sentimentales, a raíz de la biografía no autorizada sobre ella -escrita por Sergio Marabolí-, que ha sido un éxito de ventas.

El libro se llama “Rubia de los ojos celestes”, porque para algunas de sus parejas ella resultaba tan adictiva como la pastilla de droga que es conocida con ese nombre. Es lo que ocurre con las mujeres extremadamente atractivas, cuando eligen parejas celópatas y agresivas. La hoy también numeróloga, ha declarado que sus dos parejas deportivas chilenas; Iván Zamorano y Marcelo “Chino” Ríos, la obligaron a terminar las relaciones debido a cierta violencia que no estuvo dispuesta a dejar pasar.

Con la actual cuarta ola del feminismo, que en Chile aparezca una tranquila Kenita paseándose por los canales, respondiendo todo tipo de preguntas (cosa que antes se negaba a hacer), es un aporte para la visión que todos tenemos sobre las mujeres, las relaciones de pareja y la vida pública versus la vida privada. Cuando una mujer teme dejar mal a un ídolo nacional, calla agresiones, celos y hostigamientos, y arranca de una realidad tóxica, sabiendo que todo un país va a culparla, estamos hablando de valentía.

file_20160405105742Ella rehizo su vida, está casada y tiene una hija, pero para sanar su baja autoestima y auto maltrato -lo que la llevó a entrar en relaciones enfermas- decide salir a hablar. Y es el momento perfecto; ya que tanto Zamorano como Ríos están viviendo en Miami y el libro con su vida, cuya información es casi totalmente verídica según la misma Kenita, ya va por su segunda edición.

Todos nos reímos de los memes con Kenita llorando o con la imagen en silla de ruedas después de un accidente, justo en el fin de su matrimonio con Ríos. Pero hoy, el mundo no es el mismo y el machismo con que fue juzgada se está disipando lentamente.  Ella salió con el cantante Luis Miguel, con el tenista Carlos Moyá, con el rostro televisivo número uno local, Felipe Camiroaga, y rechazó a dos millonarios ídolos deportivos chilenos. Ella provoca la envidia de cualquier mujer, es la sobreviviente de prejuicios, constructos, estereotipos, calumnias, bullying y mucho más. Y está feliz, que es el mejor mensaje para dar.

Ella es un ejemplo perfecto de manejo mediático, manteniéndose vigente, siempre compuesta, respetuosa frente a las cámaras, pero es un mayor ejemplo de cómo una mujer bonita, una verdadera maniquí, puede sortear las trampas de lo que ella misma provoca, por el solo hecho de ser como es.

1579_1_57bf26da038d1Aunque ha admitido que el temprano divorcio de sus padres pudo influir en su inmadurez dentro de sus relaciones pasadas, ha asegurado jamás haber actuado en venganza ni pagado con la misma moneda. Cometió errores, cambió, es otra mujer y se nota. Ya no es una víctima, ya nadie puede hacer un meme de ella llorando, porque sucede lo único que asegura que esta Kenita es real: que si alguien quisiera cuestionarla, criticarla o juzgarla, puede vivir con ello. No le importa.

Kenita Larraín se juntó con el autor del libro sobre su vida. Habían acordado escribirlo juntos, incluyendo etapas como su embarazo después de los 40 años, su actual marido o su faceta como numeróloga. Pero Marabolí, seguramente por ser un buen profesional que hizo una acabada investigación, se dio cuenta que no quería ir por ese carril. No era tan sabroso como hablar sobre su intimidad amorosa. Se separaron, porque la modelo no iba a autorizar un libro meramente sobre relaciones íntimas. El resultado es que hoy podemos escuchar a la protagonista reconocer toda la verdad que los consumidores de farándula deseamos por tantos años, develando cuánto nos equivocamos.

No vimos a la persona; vimos al estereotipo de chica bella, oportunista, promiscua  y ambiciosa. Vimos lo que nos dijeron que había que ver, y por lo mismo, creo que nunca más juzgaremos tan rápidamente a una mujer que se ve feliz por fuera, pero que abandona a un tipo de hombre que para todos los demás, cumple con el perfil de macho deseable. Ni Zamorano ni Ríos, con fama y billetera, pudieron satisfacer a una mujer inteligente y con respeto por sí misma. Que pena por ellos, Kenita merecía más.

Que saque su propio libro, el que realmente quería hacer en un principio. Y que todas las jóvenes, tan bellas como ella o no, vean sus últimas entrevistas para desarrollar empatía en el trato hacia la mujer.

 



Categorías:Notas y Entrevistas

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