Violencia obstétrica: una realidad oculta

Después de un tiempo escuchando historias de mujeres teniendo a sus hijos de las formas más violentas y poco humanas posibles, me topé con el concepto de violencia obstétrica. Le pregunté a mi madre si había sufrido eso en sus tres partos (vaginales todos) y ella me preguntó de vuelta a qué me refería. Le expliqué que es cuando una mujer da a luz de forma desinformada, en un escenario donde no se le permite tomar decisiones, siendo forzada a recibir dosis de hormonas o calmantes, que le corten la vagina sin ser avisada, o sea llevada a una cesárea de emergencia en un pabellón sin que el caso lo requiera realmente, o cosas como que una enfermera y un obstetra se lancen sobre su barriga ejerciendo fuerza bruta para empujar al bebé que no quiere salir.

Me dijo: ah sí. En los tres partos. Incluso en uno, su hijo -mi hermano- nació ahogado por culpa del ginecólogo. Bien, hoy existen diversas organizaciones que abogan por un parto humanizado, en un mundo donde las mujeres están tomando el lugar que les corresponde. Se habla de doulas (acompañantes especializadas en parto), de negarse a cesáreas innecesareas, de parir de pie o en cuclillas (y no acostadas) y de un sin fin de medidas para readueñarse del parto como derecho femenino.

Las polémicas son diversas, comenzando por las cesáreas que ocupan el mayor porcentaje de nacimientos en Chile. Para acomodar la agenda de los doctores, las embarazadas son citadas a parir. No se espera que el bebé esté listo para nacer, sino que que induce con químicos. Hoy se sabe que una guagua puede demorar un poco más en encajar, o un poco más en crecer, pero los protocolos clínicos están basados en el temor, entonces convencen a las madres de posibles riesgos de esperar un nacimiento espontáneo.

Y si te dicen que tu bebé puede morir, por supuesto te someterás a todo tipo de medidas, por inhumanas que sean. Las cesáreas salvan muchas vidas, pero los estudios las indican solo en el 20% de los casos, no en el 70% actual.

En tiempos lejanos, los obstetras estaban presentes en la salde parto, pero no se hacían parte del proceso. Su presencia era para involucrarse en caso de complicaciones. Hoy, el obstetra es el protagonista del nacimiento. Su agenda es la prioridad, su bolsillo y que el nacimiento se le haga fácil a él. No está dispuesto a  esperar ni a correr riesgos. Si el bebé viene de cualquier modo que presente un desafío, hace un tajo y lo retira. Pero las consecuencias de una cesárea no son fáciles, ni para la madre ni para el hijo.

En el documental brasilero del 2013, “El renacimiento del parto”, que retrata la grave realidad obstétrica en el mundo, se evidencian la situación de forma clara, con los efectos traumáticos innecesarios de intervenciones brutales ejercidas por la medicina actualmente. Este film (que se encuentra en Netflix), recorre las diferentes razones por las cuales un doctor te puede convencer de una cesárea, algunas completamente absurdas y sin bases científicas.

Debemos cuestionar el modelo obstétrico actual y elaborar el verdadero parto femenino desde cero, donde el ambiente que prime sea el amor madre-hijo, con la responsabilidad que significa traer al mundo a las nuevas generaciones.

belly of pregnant woman monochrome on a dark background

Una de las preguntas más interesantes que plantea este documental, es precisamente sobre las hormonas del amor. Hoy en día la oxitocina es inyectada de forma química para inducir el parto. Un experto se plantea: ¿cómo serán estas generaciones que nacen sin experimentar las verdaderas hormonas del amor?

“Para cambiar al mundo, hay que cambiar la forma de nacer”, dijo Michel Odent, obstetra francés y defensor del parto fisiológico. Hoy se habla de apego al momento de nacer, del derecho de la madre de cordón ella misma el cordón umbilical para abrir la nueva etapa del recién nacido a la vida, se habla incluso de poder nacer en casa, con los cuidados y el cariño necesarios, sin maltrato ni presura.

Hoy las mujeres pueden contar con mayor información, gracias a entidades como el Observatorio contra la Violencia Obstétrica https://ovochile.cl/ y otras, que se ocupan de luchar por el derecho a nacer de forma segura, sana y amorosa.

Así, comienza el impresionante camino de la vida; nace el hijo rodeado de armonía y paz. Luego se puede entonces partir en buen pie con la lactancia y la crianza. Eso dará para otro artículo.

 

Trailer de “El renacer del parto”:

 

 

 



Categorías:Notas y Entrevistas

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