Serie: “Chicas buenas”

Las chicas buenas promueven algo que se ha perdido: la amistad femenina.

No había querido tener Netflix hasta ahora. No me tincaba perder mi poco tiempo libre en series, e incluso me apestaba llegar a una reunión social y que el único tema fuera la serie que la gente está viendo. Puro prejuicio, supongo. El caso es que en este panorama de pandemia mundial, con todo lo que implica, evadir la realidad un rato con una buena serie no suena tan mal. Pregunté por recomendaciones y nada; algunas series son entretenidas pero no me agarran. Después de darme varias vueltas, con algunos documentales que salvaron mi atención, di con “Good Girls”, o “Chicas buenas” y ahí sí; por fin algo interesante.

Esta historia de tres buenas amigas -en realidad dos de ellas son hermanas, pero amigas también-, ofrece una mezcla entre “Desperate Housewifes”, por lo de mujeres madres, y cualquier serie policial o llena de disparos y narcotraficantes, matones o gangsters un tanto aburridos, casi siempre. Solo que no aquí.

Las chicas -todas muy buenas personas y con una impecable hoja de vida-, se ven en ciertos aprietos financieros impensados y deciden asaltar una tienda tipo minimarket, donde una de ellas trabaja como cajera. Tienen éxito y cuando cuentan el motín, se dan cuenta de que era mucho más dinero de lo que imaginaban; ahí comienza todo el problema. Un gangster viene tras ellas (Manny Montana), quiere su dinero de vuelta.

Nuestro chico malo, en la atractiva actuación de Manny Montana.

La protagonista, Beth (Christina Hendrix, Mad Men), comienza a tomar el liderazgo para manejar la situación y rápidamente, en medio de un humor negro que se agradece, nos vamos interesando en cómo se enredan las cosas mientras todo lo que quieren es simplemente tener una vida “normal”.

Al ser madres, las tres tienen que poner a su familia primero en cada decisión que toman, y todas son muy malas decisiones (Si alguien no quiere spoilers, no siga leyendo, pero a mi me encantan; no creo que saber la historia me impida disfrutarla, es más, siempre trato de ver algo que la persona que me contó la historia no haya visto. Es un desafío interesante).

Beth es madre de cuatro niños, se casó con un novio de juventud que básicamente es un imbécil. Ella es bastante hermosa y pensó que debía elegirlo a él porque sería un buen partido; su padre tenía una automotora. Pero cayó en depresión después de tanto parto seguido y su maridito se metió con todas las mujeres que pudo. Como si eso fuera poco, el muy tarado arriesgó las finanzas familiares poniendo en peligro las casa. Beth, que cree ser una gran madre, entró en pánico porque haría cualquier cosa por sus hijos.

Este tipo de mujer, que cree que tiene todo bajo control porque le hace el almuerzo cada día a sus niños -incluso llega a malcriarlos-, y se olvida de su propia persona fingiendo un papel de madre que queda exagerado, tarde o temprano revienta. Su marido es inútil, machista, irresponsable, mamón y encima feo, pero ella seguirá para siempre tratando de que eso no importe. Todo por los niños. Cocinará, engordará y se desvivirá para ser esa madre; la tonta que cree que es perfecta. Lo peor es que de tonta no tiene nada; es talentosa, creativa, hábil, pero no se da cuenta hasta que las circunstancias la obligan.

Así es como descubre que su trabajo ideal es lavar dinero falso. Llega a un acuerdo con el gangster y por razones que iremos descubriendo, él la deja entrar en el negocio junto con sus amigas; nadie sospechará de un grupo de madres con pinta de pavas. ¿Cuál es la mejor parte? El ganster, obvio.

Un peligroso matón sin escrúpulos, pero diligente, interesante, inteligente, que siempre sabe cómo resolver los problemas, que no es un inútil, y que no comete errores. Se va develando que además es responsable, tiene buen gusto, es ordenado, buen padre. Un buen gansgter, pero ese lado suyo solo lo conocen nuestras chicas.

El tipo es tan interesante, que vi dos temporadas en una semana. A quién le importa tener de amigo a un matón de quinta, si va a ayudar a que las cosas se solucionen. Su atractivo es innegable, su voz penetrante, su temperamento de fierro, solo que al mismo tiempo ha estado a punto de matar a todas nuestras chicas buenas; a Beth varias veces pero también a Ruby, que tiene una hija que necesita un riñón, y a Annie cuya hija es trans.

¿Qué no harías por tus hijos? Es un dilema moral sobretodo para Ruby, que está casada con un policía. Beth va descubriendo quién es ella misma, se da cuenta de cómo la vida se le presentó de una forma cuando podía ser de otra y de a poco ya no quiere ser la de siempre. Total, el infierno ya se lo tiene ganado.

A veces hay que hacer algo malo, para que algo peor no suceda, es lo que dice uno de los personajes. Cada capítulo es más insólito que el anterior, a la vez que presenta situaciones cotidianas de cualquier familia, obligándonos a preguntarnos qué haríamos nosotros.

Lástima que exista también el personaje del policía jodido, que no se da por vencido nunca. Si no fuera por él, qué no harían estas chicas. Ellas traen de vuelta un valor perdido: la verdadera amistad femenina. 

Yo no diría que es una serie imperdible, pero sí que ayuda a bajar del olimpo esa idea tan eternizada de vidas familiares perfectas, que francamente ya dan arcadas. Y lo hace por medio de un humor que a veces es necesario; el que alude al engaño, la mentira, lo inédito y lo que sucede cuando cae la noche.

La tercera temporada se espera para mediados de este 2020. Trailer de la serie:



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