¿Te gusta tu nombre?

imagesNo lo elegiste, pero es tuyo. Te llaman por él, te identificas, te nombran así y respondes; al final es quién eres. Tu nombre eres tú.

En países conservadores como Chile, desde la colonia se suele poner a los hijos nombres que ya corren en el árbol familiar. Así, muchos hijos se llaman como sus padres o abuelos, creando la repetición de generación en generación con lo que se conoce como, por ejemplo, José Primero, José Segundo, José Tercero.

Esta nefasta tradición -y diremos por qué es nefasta- , complica la identidad de muchos hijos que sienten que deben ser como esos padres o abuelos, y ven una dificultad en ser sí mismos, descubrirse o inventarse. Al recibir el nombre de un familiar, reciben también el peso de esa historia de vida y su energía, cargándolo sin que le corresponda.

Esta práctica de repetición de nombres es aun muy común, pero no es solo por eso que se trata de una dinámica familiar nefasta, sino porque los nombres son palabras significantes; vienen de algo, de un significado.

Los nombres tienen una etimología y raíz, nacen de distintas lenguas, hoy repartidas por todo el mundo por medio de los diferentes nombres, que cada vez son más variados. Si bien, países como Chile por décadas solo aceptaron nombres católicos -al ser una colonia española-, eliminando nombres de lenguas originarias, como la mapuche o la rapanui, hoy la variedad de nombres es aceptada. Sin embargo, la ley prohíbe que los padres puedan usar cualquier palabra en los nombres de los hijos; protegiéndolos de ofensas o problemas de identidad.

nombres_0Los padres pueden inventar un nombre, es decir crearlo, pero no pueden usar palabras con connotación negativa. Eso es bueno, pero, ¿cómo saber que un hijo amará su nombre un día?

Los padres pueden buscar el significado de los nombres (al final dejamos un par de links que ayudan), y decidir de acuerdo a lo que realmente dicen. Muchas veces se cree que en ese significado habrá una influencia en el destino de la persona. Si ese significado es positivo sería deseable, o bien si significa algo que a los padres les gusta o interesa.

Poner nombres que de por sí son palabras, como por ejemplo Soledad, Dolores, Gloria o Victoria, suele ser algo más común en mujeres, y a veces se resienten por la confusión que causan. Nombres como Almendra, Celeste, Imperio, y otros, pueden derivar en una serie de enredos a la hora de hablar y solo responden a modas pasajeras.

A veces estas modas nacen de los nombres de personajes famosos, como en los años ´80 sucedió en Chile con el nombre Carolina, debido a la princesa Carolina de Mónaco. Los que fácilmente pueden ver estas tendencias son los profesores, que pasan la lista en cada curso de los colegios; ellos notan cuántas Carolinas hay y no lo celebran demasiado. Lo más fácil para ellos sería que cada niño tuviera un nombre diferente.

En el mundo árabe, por ejemplo, es muy común que en la antiguedad un niño tuviera el nombre del padre -si es niña de la madre- y a continuación la localidad o pueblo donde nació. O que simplemente se le dijera “hijo de José”. Pero ser “hijo de” no permite el desarrollo de la propia personalidad.

Hay padres que buscan nombres únicos y con fuerza propia, y padres que mueren por las modas y quieren adoptarlas a toda costa. Así, aunque sea ridículo, hay nombre más aceptados socialmente que reportan una suerte de glamour o pedigree.

En Chile, el 2020, los nombres más usados para niño fueron: Mateo, Agustín, Santiago, Tomas, Benjamín, Lucas, Gaspar, Alonso y Vicente. Y en el caso de las niñas: Isabella, Sofía, Agustina, Emilia, Josefa, Isidora, Emma, Trinidad, Florencia y Julieta.

Nombres bastantes repetidos y tradicionales, que pasan por generaciones replicándose eternamente. Es un tanto aburrido, pero nada parece indicar que esto vaya a cambiar. Salirse de lo típico es menos usado, como si tuviera algo de malo.

Cambiarse el nombre en Chile es legal, pero no se puede hacer más de una vez (siendo mayor de edad). Ese nombre que recibimos, y que tratamos de aprender a amar, a veces nos presenta un dilema; ¿me gusta mi nombre?

Podemos preguntar cómo fue elegido nuestro nombre y descubrir cómo hacerlo propio, incluso inventando un apodo o simplemente abrazando su significado.

Revisa tu nombre en los siguientes sitios web, si aun no conoces la historia de su significado, y haz el ejercicio de imaginar cómo te identifica y cuánto de ti puedes ver en él:

https://www.tuparada.com/nombres/

Haz clic para acceder a Diccionario-de-los-Nombres.pdf



Categorías:Columnas

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