Autoamor y autocuidado

Los tiempos que corren exigen tanto de nosotros, que la vida moderna se ha llenado de pastillas, adicciones, terapias y ahora encima de las presiones del encierro. Nos han dicho que vivimos una pandemia global hace meses y de pronto nos dimos cuenta que no todo está bajo nuestro control.

Esa sensación puede sumar estrés y ansiedad a nuestras vidas, que ya venían con un ritmo complicado. Rendir, cumplir, avanzar, lograr, tener y no caer jamás. ¿Acaso hemos pensado en que lo primero es conseguir bienestar y salud? No hay tiempo para eso. Todo lo demás sucede sin que podamos hacer espacio para un autocuidado básico en nuestras rutinas.

La falta de educación sobre autoconfianza y autoestima hace de este un tema más profundo de lo que parece. Todas las personas sentimos miedos e inseguridades, pero la tendencia a sobrecriticarnos y sobreexigirnos, nos evita ver en los errores una posibilidad de aprendizaje. Lo cierto es que estamos aprendiendo a vivir hasta el último respiro.

Cuidarnos y amarnos parte por aceptar nuestros límites y debilidades, reconociendo la propia vulnerabilidad, tan castigada por lo establecido en la sociedad hoy. Nadie es perfecto, ni puede rendir al 100% todo el tiempo, por obvio que suene; no resulta saludable asumir más responsabilidades de las que corresponden, aunque eso sea lo que pareciera que se nos pide cada día.

Priorizarnos es el paso más responsable y sabio para una buena calidad de vida. Primero yo estoy bien, y luego mi familia, mis relaciones, mi trabajo y todo lo demás pueden estarlo también.

No estamos últimos en la lista de prioridades, pero nos ponemos ahí por inseguridad y muchas veces por traumas personales. Con el trabajo emocional necesario, podemos aprender a escuchar a nuestro cuerpo, que nos ama incondicionalmente, y así ordenar nuestras rutinas de modo que sean saludables en todo sentido, a la vez que nos permitan alcanzar nuestras metas y sueños.

Desbordarnos de estímulos externos, nos aleja de la validación necesaria para vivir en armonía y coherencia, desde un lugar donde permanezcamos siempre estables, independiente de lo que ocurra alrededor. El exterior está lleno de falsas premisas, muchas que solo buscan vender productos o quitarnos nuestro poder personal, nuestra propia voz.

Es esperanzador saber que tenemos el control siempre, que solo hemos errado el camino, pero podemos regresar. Los cuidados básicos; físicos, mentales y espirituales, parten por mirarnos al espejo y decirnos: te amo. Eres lo más importante para mí.

Solo eso, ¡mira que simple! Ámate incondicionalmente, sin importar qué haya ocurrido en tu vida hasta aquí. Eres un milagro misterioso de la vida, eres único, irrepetible y hoy estás leyendo esto. Es porque por nada del mundo debes dejar de cuidarte y vivir la vida más sana, hermosa y mágica posible. Con pandemia, o sin pandemia.



Categorías:Notas y Entrevistas

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