Belleza: exceso de maquillaje

En el 2023, la industria cosmética generará 800.000 millones de dólares, un 50% más que en 2017. Pero, ¿cuánto maquillaje es demasiado maquillaje? La historia del maquillaje femenino se pierde en el tiempo; Cleopatra usaba khol en sus intensos ojos, cuando los productos para maquillar se limitaban a la arcilla, tierras de pigmentos colorantes y otros elaborados a partir de frutos y grasas animales.

Se ha usado en todas las culturas y tiempos, y puede llegar a ser muy sensual y hermoso. Sin embargo, hoy parece ser un must imperdonable en mujeres de todas las edades, que miran eternos tutoriales en internet, llenos de pasos supuestamente infalibles para ser más bellas, y se tientan con convertirse en make up artists, un oficio que ha ido en alza en la última década.

Famosas como Rihanna, Lady Gaga y Kylie Jenner, han hecho un imperio millonario vendiendo todo tipo maquillaje, con diversas paletas de colores y texturas, dejando atrás el estilo “cara lavada”, como si fuera un pecado. Solo que ya se está viendo una suerte de protesta por parte de famosas como Cameron Díaz y su amiga Drew Barrymore, que buscan desafiar esta tendencia de exceso de maquillaje o maquillaje a toda hora, porque francamente es un poco agotadora.

Ellas son una generación más adulta que pone la salud y el bienestar por sobre las apariencias ficticias. También la cantante Alicia Keys declaró hace algunos años, que ya no volvería a usar maquillaje jamás, y lo ha cumplido al pie de la letra realzando su belleza natural en todas sus apariciones públicas. Esto empodera a las niñas y mujeres que, como ella, se sientan un poco sobrepasadas con la exigencias de maquillaje. Su declaración fue tan polémica, que tuvo que aclarar vía Twitter que su opción de vivir makeup free, no significa necesariamente ser anti make up; simplemente es un opción y ya.

Si la idea es realzar la belleza, un poco de maquillaje puede verse agradable a la vista. Si es tapar imperfecciones, también. Idealmente, el maquillaje no debe hacer daño, por lo que hay que buscar marcas orgánicas y ojalá cruelty free. Si es para jugar o para un disfraz, bienvenido sea, pero si es para esconderse, para evitar ser una misma o para cumplir con estándares externos de belleza, no hace demasiado sentido. Y es esclavizante, como tantas otras demandas que casi siempre se le hacen solo a mujeres, como depilarse, taparse las canas o no tener arrugas.

Los travestis, por ejemplo, son conocidos por llevar mucho maquillaje, pero su opción obedece a un cambio de apariencia necesario de acuerdo a su identidad de género, como también al trabajo de muchos travestis artistas, que realizan performances en el ámbito del espectáculo. Lo cierto es que con las redes sociales y la importancia de la imagen, las fotografías y los filtros, ha aumentado la inseguridad de las personas por verse como son. Con el covid 19 y el trabajo online, verse bien frente a cámara comenzó a ser una nueva exigencia.

Pero principalmente en el día a día, es esclavizante para una mujer común -u hombre- tener que maquillarse demasiado; echarse base sobre la piel, colorete, sombra de ojos, rimel de pestañas, lápiz labial y mucho más -iluminador, delineador, tapaojeras, etc., la lista de productos es larga-, pero además implica que tal y cual como es la persona, no es suficiente. Y que para los demás, debe verse maquillada porque eso implicaría que le importa dar una buena imagen a otros, con lo que supuestamente se asume en control de sí misma, segura y con altas capacidades.

Incluso se ha visto el cambio en el trato hacia una mujer que produce el maquillaje. Por ejemplo en una reunión de trabajo, es más escuchada y respetada una mujer maquillada, que una que no lo está. Si no lo cree, inténtelo. El maquillaje da un fuerte mensaje personal, que quizás deberíamos cuestionar.

No se trata de condenar el maquillaje, ni hacer sentir mal a quien lo usa, pero a veces es como si hubiera una imposición absurda, que prohíbe mostrarnos como somos realmente. ¿Cómo puede ser libre una mujer, si no es respetada tal y cómo es?

El problema no es el uso de maquillaje, ni tampoco el exceso de este, sino la asunción de que toda mujer que se tome en serio a sí misma, debe llevarlo. Quizás podemos empezar a hacer preguntas sobre maquillaje en hombres y comparar; ¿qué diríamos de un hombre, si estuviera siempre perfectamente maquillado? ¿Cuán maquillado, sería demasiado maquillado? ¿Qué mensaje da un hombre al maquillarse?

O quizás, debamos asumir que todos tenemos ciertas inseguridades y queremos ser vistos con buenos ojos, pero un buen modo de lograrlo es cuidar nuestra belleza natural, adoptando hábitos saludables y aprendiendo también a aceptar a otros cómo son, mirándolos más allá de sus apariencias. Finalmente, la belleza va por dentro, ¿verdad?



Categorías:Notas y Entrevistas

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