Spare: ¿el golpe maestro de Harry?

Es lo mejor que he leído en mucho tiempo; un libro raro, insólito y gracioso. El escritor detrás, es el premio Pulitzer John Joseph Moehringer -un gran aporte a tan exquisita lectura, sin duda-, pero cada idea y pensamiento es de Harry. O Henry, su nombre de nacimiento. O Harold, como le dice su hermano. Haz, Spike y otro sinfín de sobrenombres que conocemos, hacen como si solo decirle Harry -el modo en que le decía su madre de pequeño- no fuera suficiente.

El pequeño de mamá es un hombre de 38 años hoy, padre de dos, y un tipo con un cierto hartazgo, no con carácter necesariamente, sino con cansancio (todos somos peligrosos cuando estamos muy cansados). Si todo lo que está en su primer libro «Spare» es así, Harry se ha convertido en la persona más interesante de la esfera pública. No solo ha develado cómo funciona la monarquía y los medios por dentro, sino que lo ha dicho sin decirlo. De un modo que solo puede hacerse cuando hay sustancia; mostrando. No hay que estar de acuerdo en todo con Harry para leer su libro, no hay que tomar un partido -aunque es tentador- o juzgarlo a él (y a su terapeuta), o a quienes aparecen en la primera mitad de su vida; sus memorias, su pasado, su historia. Tiene el derecho, como tenemos todos, de contar esa historia, y ganar dinero con eso, si el caso lo permite. Queda demostrado en la lectura, que no todas las posibles y temidas consecuencias de este libro son su responsabilidad.

Harry analiza pasajes que recuerda -su memoria de post trauma ha ido mejorando- que son significativos para comprender quién ha sido él. Un Príncipe, pero qué es un Príncipe. Hace una suerte de confesión abierta, cercana, honesta, divertida, irónica, cándida, a veces dolorosamente inocente, a veces increíblemente dura. Si bien aun falta camino para él, aun hay cosas que debe masticar, aprendizajes y madurez que alcanzar, este libro demuestra que va encaminado; principalmente porque está muy cerca de la verdad. La verdad de por qué su vida ha sido así, de por qué su familia se comporta así, y probablemente la verdad sobre la muerte de su madre. Eso lo convierte en alguien peligroso para el poder. ¿Harry ha arriesgado su vida con esto? No se puede descartar.

Para lanzar su libro realizó una serie de entrevistas, y en una le preguntaron sobre reabrir el caso de la investigación sobre el accidente de Diana. Tuvo una reacción muy particular, emotiva, pero como si -de nuevo, como veremos en el libro varias veces- no hubiera caído en cuenta de que tiene todo el derecho a hacerlo. Harry creció así, «condicionado» para no pasar ningún límite ni regla establecida. También, sobreprotegido, tratado como un inepto, un nadie, una decoración. En muchas partes del relato dan ganas de gritarle qué hacer: sal de ahí, cuídate, no aceptes tanta generosidad exagerada, no es normal, pon un poco más de duda, trata de ordenar tu mente. Pero a todos nos ha pasado que después nos damos cuenta de lo que debimos haber hecho en el momento.

Su camino ha sido fascinante, su fortaleza es visible, pero lo que más llamó mi atención es su corazón, es un buen tipo. En variadas oportunidades antes, me ha parecido que las posturas públicas y políticas del hijo menor de Diana son cojas y erradas; al hablar de guerra, por ejemplo, al referirse al cambio climático, al covid. Pero eso corre para casi toda la esfera del mundo público, donde la verdad y la sensatez muchas veces escasean. La desinformación, la propaganda, la filantropía disfrazada, los medios y las redes sociales, todo eso crea un ambiente prácticamente imposible de sondear para cualquier persona común. ¿Quién miente? ¿Quién tiene la verdad?

Pero Harry no es una persona común, sus experiencias son extraordinarias y su sensibilidad para contarlas, riéndose de sí mismo y brindando espacio para la lectura entre líneas (mis partes favoritas), develan a un gran narrador en potencia. Tanto fue así que además de leer el libro en español, tuve que escuchar el audio libro en inglés. Su propia voz, suave, actuando las escenas, con la entonación precisa, reviviendo todo como si fuera una obra de teatro, elevan el libro a una experiencia dramática única.

Como nota aparte, influyó mucho que a mí me fascinan las biografías y memorias. La vida de una persona, o un fragmento de su vida, bajo lupa, visto a distancia, ya integrado y analizado, es el relato bajo el cual esa persona se sostiene. Somos ese relato. Shakespeare está muy presente. El ghostwriter Moehringer -autor de la biografía de Agassi- dividió la historia en tres actos. Gran Bretaña está ahí en sus costumbres, su historia y sus muchos defectos. De los millones de lectores -el libro va alcanzado récords de venta-, algunos estarán agradecidos que un Príncipe les muestre su vida y les diga: miren, muchas veces yo no he recibido el amor, no he recibido el trato, he conocido el fondo del hoyo, y he caminado perdido. Ninguna vida es el cuento que se inventa en medios o redes sociales. Pero soy lo que soy; un hombre que quiere ser feliz. No elegí mis primeros 35 años, pero hoy soy libre. Libre de errar también, por qué no. Nadie quiere una vida controlada o predecible, hay que jugar en la cancha.

Harry nos lleva a la naturaleza salvaje, a África, a lo sensorial del paisaje y sus maravillosos animales, a lo único que puede salvarnos, el aire fresco, la verdadera amistad, el amor. Los animales cruzan la historia, la tiñen de una espectacularidad y espiritualidad necesarias para que hagamos el ejercicio de ser Harry como lectores. De ser el otro y no juzgar si ha cometido errores o cuántos. ¿Es este libro un error?

Mientras va creciendo y cambiando de piel, habla sobre esas cosas que no siempre hablamos con el resto; sobre el silencio, sobre llorar y las lágrimas, sobre mirar a los ojos a un animal salvaje, sobre el paraíso de rincones de la Tierra, sobre el momento de morir, sobre resistir, sobre abrazar, comprender, sanar. Logra emocionar profundamente. El Príncipe dijo que dejó fuera del relato mucha basura que sabe, que prefirió callar cosas de su padre y hermano. Su contrato con la editorial es de tres libros y es imposible saber qué más dirá. Todo es muy intrincado, retorcido, surreal; todo en la monarquía es oculto, enredado a propósito para que no sea descifrable. Todo da para la sospecha y todos son posibles enemigos. Sin embargo los pasajes que escogió tienen la esencia necesaria para que cada lector saqué sus conclusiones.

Entre los muchos temas y datos interesantes de las casi 600 páginas; habló de Irak y Afganistán, de los archivos policiales con fotos de Diana en el túnel donde chocó, de Meghan como supuesta actriz pornográfica, de los espías trabajando como fuego amigo dentro de la familia real, de los «trabajadores» de la Reina (Abejorro, Avispón y Moscardón; o para los lectores entre líneas: el Servicio Secreto), de la condescendencia de su propio padre, la deslealtad de su hermano Willy, el caso de su tío Andrew -que siguió teniendo guardaespaldas de la realeza mientras se le investigaba por un caso de abuso sexual y pedofilia, y a Harry se le denegaron-, la rareza del comportamiento del padre de Meghan, los pagos que ha hecho Meghan de su bolsillo, lo que dice en privado a su propia psicóloga, etc. Ya está todo filtrándose en internet

Muchos creen que Harry es un miembro más de la realeza, que es otro distractor, otro vendedor de humo para entretener a la gente y alejarla de poner foco en lo relevante. Gente que se supone que debe admirarlos y pensar que nunca podrá ser como uno de ellos, mientras los políticos hacen lo que quieren con el destino y lo fondos del país. Es una acusación válida. Pero también es el hijo de Diana, y esos doce años que compartieron dejaron una huella. Él cree de verdad en ayudar a los otros. Creyó que a su propia familia eso también le importaba. Perdió la inocencia, en parte. Porque este libro también devela que no ha calibrado todo, que así como Diana, se ha arriesgado demasiado cuando no le convenía y que quizás desconoce la totalidad del poder en la sombra y la consecuencias de abandonarlo o desafiarlo.

La traducción al castellano del libro es «En la sombra«. No es literal de la palabra Spare (reemplazo), pero no importa, porque sí es una frase bastante precisa para decir que en realidad no reina la Reina (u hoy, el Rey), que lo que vemos no es lo que es. Que hay alguien detrás, en las sombras. ¿Quién?

Otro de los rumores que ha corrido sobre Meghan, es que tiene conocidos relacionado con el caso Epstein (pedofilia). Es posible. Así es Hollywood en general. Meghan es la gran extraña de esta obra, por cuanto no logramos conocerla del todo. Sigue siendo una mujer en el misterio, a ratos difícil, conflictiva, fría, a ratos cálida, interesante, demasiado correcta. En la tercera parte, hay un capítulo -¿absurdo? ¿Escalofriante?- sobre una bruja, donde resulta evidente que Harry corre riesgo de haber sido o estar siendo manipulado. Los rumores indican que Meghan ya conocía a Andrew de antes, que el lugar donde se vieron por primera vez los hoy Duques de Sussex (el Soho house) tiene nexos con la trata de personas y la prostitución. Que toda la idea era enamorarlo y separarlo de su familia, para destruir la monarquía. No hay pruebas. El tiempo dirá

Este libro protege a Meghan en todo momento, nunca reconoce algún error o mal manejo como novata en una cultura y trabajo que le eran desconocidos, y además detalla muchos episodios donde ella parece empujar y forzar las cosas. Incluso es Meghan la que sugiere una nueva terapeuta para Harry, después de provocarlo hasta que él reaccionara con gritos (aunque no se detalla quien escogió a la profesional), y es desde ahí que él comienza a tomar mayor acción en lo que ocurre hoy en su vida. ¿Le están lavando el cerebro? ¿Cómo puede creer en ella tan ciegamente, al punto de considerarla perfecta? Como sea, si él la ama, nadie debería meterse. 

Yo estaba en Londres cuando Diana murió. Nunca vi un océano de flores más grande, todavía puedo oler su perfume. Fui una de las primeras en llegar a Buckingham, antes de las ocho de la mañana ya que después iba a ser imposible. La noticia se conoció un par de horas antes. Sentado en las escaleras del monumento frente a las puertas del palacio, un hombre joven lloraba desconsolado. No entendí. ¿Por qué le afectaba tanto? Le pasé un pañuelo, no hablamos, no podía sacar palabra. Diana era una mujer que abrazaba a la gente ante las cámaras y sin ellas. William, el hoy siguiente Rey, se espantó cuando Meghan lo quiso abrazar. Harry nunca abrazó a su propia abuela. Su padre, el actual Rey, solo le ha tocado el hombro y eso ha ocurrido dos o tres veces. La pregunta es; ¿entonces qué es lo que busca enseñar la realeza? ¿Cuál es su mensaje? ¿Distancia, cara de póker, frialdad, robotización, inmoralidad, deshumanización?

Esas son las dudas que deja un libro como este. No es solo el lado más popular, no es qué harán ahora los guionistas de la serie The Crown, que se encuentran filmando su última temporada -¿tomarán todo lo que ha pasado estos últimos veinte años?-, ni todo lo que puede influir esta historia en cosas como el turismo, la política, los medios, incluso la moda. Es el silencio que cruza el libro, todas las bajadas de mirada cuando Harry hace las preguntas. Al final por fin lo entiende; «el que calla otorga», dice. Él ha sido traicionado y sacrificado desde pequeño. Podría perdonar a la prensa si reconociera sus malas prácticas, pero ¿a su familia? Y la pregunta más relevante es; ¿es eso una familia? La respuesta es no, pero de nuevo, no lo dice. Lo muestra. Otro prejuicio sobre Harry, es que es un millenial bueno para victimizarse y quejarse. Un drogadicto -hasta hace poco aun fumaba marihuana, según cuenta-, un adicto a la terapia, Pero si fuera eso, de todos modos es mucho más; su historia es una ventana hacia la verdad, un aire fresco de justicia, una intención de orden, de equilibrio y una maravillosa celebración del amor y la vida, de parte de alguien que solía tener actitudes temerarias, casi como buscando la muerte. *Spoiler: Uno de los pasajes más hondos y preciosos del libro, es cuando Harry consume un hongo mágico una noche y habla con la luna (aprovechó de dejar en evidencia a una actriz de Hollywood que los tenía). Es un momento aun más íntimo que hablar de su vida sexual. El Príncipe perdido, el que no conocíamos de verdad porque solo lo veíamos por medio de la prensa y de su familia, se ha desnudado como pocos se hubieran atrevido. El hermano menor, al que le daban la pieza más chica, el que era tratado como reemplazante, el soldado, el amante de la naturaleza, del cielo y las estrellas, el que va recuperando sus recuerdos, el del corazón herido, el padre, el hombre. El que puede hoy hablar libre, quizás acaba de dar su golpe maestro. No está obligado a amar a su familia, ni ellos a él, pero es su deber protegerse a sí mismo. Independiente de la mujer que tenga al lado, está hoy más cerca de ser dueño de su destino, como se supone debe ser la vida.



Categorías:Libros

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