ansiedad

Meditar la lleva

Eso, que escuché por ahí, es tan cierto que aún resulta muy difícil de creer. Por lo mismo yo recomiendo partir con los niños; los adultos pueden venir después. Los niños no cuestionarán ni juzgarán, sino que aprenderán la meditación y ésta quedará como una semilla, lista para crecer cuando sea necesario. Ellos aprenderán a ver esta vida como un juego, donde no hace falta sufrir. Pero además, hay otras razones para enfocarnos en ellos.