Carabineros

Loca academia de Carabineros

Había olvidado lo absurdo del trámite de dejar la constancia. Qué diablos es esto de ir y dictarle a un funcionario lo que sea que a uno se le ocurra -“fíjese que vengo a dejar constancia de unas vacas que vuelan en mi calle…”- y que él transcriba y repita la historia, para que uno vea si está correcta, y luego proceda a entregar un papel diminuto, de 4 por 5 centímetros, con un número de constancia y fin del asunto. ¿De qué me puede servir que un Carabinero escuche cualquier cuento y deje constancia? El no fue testigo, no sabe si es cierto lo que le cuentan.